El rol de la mujer en la Iglesia
Con la elección del nuevo pontífice, el Vaticano debe propiciar reformas profundas en su seno, que contemplen una mayor participación femenina en la toma de decisiones.
El cardenal argentino Leonardo Sandri consideró días atrás que las mujeres deben tener posiciones de mayor liderazgo en el Vaticano y en el seno de la Iglesia Católica en general, y que ese será el gran desafío de la jerarquía eclesiástica una vez que sea ungido el sucesor de Benedicto XVI. Las palabras de Sandri, quien asoma como "papable" y tendrá gran influencia en la elección del nuevo pontífice, abren un debate de antigua data en una institución cuyas decisiones históricamente han sido reservadas sólo a los varones. "El papel de las mujeres en el mundo ha aumentado y eso es algo sobre lo que la Iglesia tiene que preguntarse a sí misma", admitió Sandri durante una entrevista que concedió en el Vaticano a la agencia de noticias Ansa. Además, ponderó que en la nueva etapa que se abre en la Iglesia Católica en el mundo, las mujeres "tienen que ocupar un papel mucho más importante para que puedan contribuir en muchas de esas áreas que, al menos en parte hasta hoy, están abiertas sólo a los hombres".Marginadas durante siglos de las decisiones que se bajan desde la conducción del catolicismo, las mujeres –la mayoría monjas y laicas– sólo pueden acceder a posiciones de menor jerarquía. Esta desigualdad en materia de género se evidencia desde el gobierno vaticano hasta una sencilla parroquia de barrio.Lo cierto es que la Iglesia no permite la consagración de mujeres para ejercer el sacerdocio y, más allá de los augurios innovadores del cardenal Sandri, no hay indicios de que en el futuro pueda haber un cambio de esa normativa.Sin embargo, distintas instituciones femeninas se han pronunciado a favor de que la mujer sea llamada a tener un papel más activo dentro de la comunidad cristiana. Por caso, la teóloga María José Arana sostiene que las mujeres han permanecido en la Iglesia "como las grandes ausentes" y que esa desigualdad respecto de los varones perdura después de siglos de postergaciones.Durante las últimas décadas, el mundo ha sido testigo del creciente liderazgo femenino dentro de actividades empresariales, de la política, de la función pública, del campo de la ciencia y la cultura, por mencionar algunas. La Iglesia, en cambio, las ha relegado a tareas de menor cuantía.Más allá del "desafío" al que se refiere Sandri, con la elección del nuevo papa, la Iglesia debe encarar una reforma profunda en su función pastoral y social, que contemple la participación de sus hombres y de sus mujeres.No es casual que sean grandes mujeres las que perduren en el tiempo por su entrega y sacrificio en bien de los marginados y olvidados del mundo, como la madre Teresa de Calcuta. La Iglesia debe tomar nota y producir las reformas a las que, con razón, alude el purpurado argentino.

