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El ritual clima de fracaso

Para justificar la decepción de los movimientos ecologistas del mundo, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático renovó el fracaso de sus reuniones precedentes.

12 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
El ritual clima de fracaso

La 17ª Cumbre de la Organización de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP XVII, en su simplificación en idioma inglés), concluyó sus deliberaciones en Durban con una previsible declaración final que encubre piadosamente un fracaso aun más previsible. Desde mucho antes que 12 jefes de Estado o de Gobierno y 130 ministros se congregaran en la ciudad sudafricana, se daba por seguro que no se avanzaría demasiado en relación con los resultados de la COP XVI (Cancún, 2010).Por lo menos, en México se había decidido la creación del Fondo Verde para el Clima (FVC), que a partir de 2020 concederá a los países en desarrollo 100 mil millones de dólares anuales para que avancen hacia una "economía verde". Pero en Durban fueron los mayores emisores de gases causantes del efecto invernadero los que intentaron incluir en los beneficios del FVC a sus corporaciones transnacionales.El criterio fue rechazado por las ONG ecologistas, que sostuvieron que el sector privado debe financiar con fondos propios el cambio climático en sus países. Acceder a las peticiones de Estados Unidos, Reino Unido, Japón y otras potencias industriales hubiese implicado abrir a las multinacionales el acceso a dineros públicos que deben ser orientados hacia las naciones más empobrecidas y más castigadas por el cambio climático.La puja por ese Fondo era también previsible, porque el Banco Mundial, que distribuirá esos recursos, posee una historia interminable de financiamiento de proyectos basados sobre el empleo de "energía sucia".Pero el principal objetivo era decidir el futuro del Protocolo de Kioto, que vencerá el año próximo. Firmado en 1997, entró en vigor en 2005, estableció compromisos vinculantes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 37 países desarrollados, con la excepción de los Estados Unidos, que no lo ratificó.Rusia, Japón y Canadá no quieren renovar el tratado mientras sus principales competidores comerciales, China, India y Estados Unidos, no se comprometan realmente y obren en consecuencia. En este sentido, sólo se acordó iniciar una segunda etapa del acuerdo. Tanto da, si la primera no fue cumplida en absoluto. De hecho, la Unión Europea, por ejemplo, duplicó sus emisiones desde Kioto en adelante.China anticipó que no se sentirá vinculada por una extensión del Protocolo hasta después de 2020, lo que dio a Estados Unidos la excusa para anticipar que tampoco adherirá a ella "sin una paridad legal" con otras potencias emergentes.Dos días antes del final de la Conferencia, y aunque subsistía la posibilidad de alcanzar uno de esos acuerdos agónicos que tratan de justificar estas costosas excursiones a bellos lugares del planeta, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, reconoció: "No está a nuestro alcance un acuerdo vinculante".