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El precio de la armonía

Las relaciones entre la Provincia y la Municipalidad de Córdoba, y entre esta y el sindicato municipal, atraviesan una fase de calma, aunque la ciudad padece graves problemas que deben afrontarse.

27 de septiembre de 2012 a las 12:01 a. m.
El precio de la armonía

Los problemas que afectan a la ciudad de Córdoba y sus alrededores son inconmensurables. Se entiende, aunque no se justifica, porque se trata de un conglomerado urbano de un millón y medio de habitantes, la mitad de la población de la provincia. Para colmo, se yuxtaponen distintas jurisdicciones: la municipal, la provincial y la nacional, lo que plantea más dificultades que soluciones. No es una originalidad cordobesa: sucede lo mismo en otras grandes ciudades del país, como Buenos Aires, por ejemplo, donde los enfrentamientos entre Mauricio Macri, jefe del gobierno porteño, y la presidenta Cristina Fernández, son constantes. Es cierto que ambos pertenecen a familias políticas diferentes, pero ello no debería ser un obstáculo, ya que esas diferencias no tendrían por qué entorpecer la marcha de una ciudad.El alcalde socialista de París convivió durante años con gobiernos nacionales de centroderecha, y sin embargo París siguió siendo una de las ciudades mejor gobernadas del mundo. También hay ciudades de América latina que cuentan con autonomía respecto de sus gobiernos nacionales. Una de ellas es San Pablo, la gran metrópolis brasileña, que tiene una administración municipal muy eficiente y donde los grandes problemas son la inseguridad y los contrastes sociales.En Córdoba, por fortuna, hoy no se observan conflictos jurisdiccionales graves. Por el contrario, las relaciones entre el Gobierno provincial, a cargo de José Manuel de la Sota, y el intendente capitalino Ramón Mestre –uno justicialista y el otro radical– son cordiales y ambos se ayudan y complementan, en la medida de lo posible.Lo mismo sucede con las relaciones entre la Municipalidad y el sindicato de municipales (Suoem), cuyos titulares intercambiaron sendos elogios, aunque en algunas reparticiones se suceden con mucha frecuencia paros, asambleas y movilizaciones por diferentes reclamos. Mestre dijo que Daniele es un dirigente sindical que defendió los intereses municipales de la mejor manera posible, y poco antes Daniele había dicho que Mestre "hace lo que puede".Quizás en la palabra "posibilidad" esté la raíz de los inconvenientes que afectan día a día a los cordobeses, porque no es muy grande el margen de posibilidades para resolver los problemas de una ciudad grande, conflictiva y burocráticamente paralizada. Entre los padecimientos urbanos cotidianos, se cuentan los baches –que ya han adquirido categoría de cráteres en muchas calles–, los yuyales, animales muertos y basura en los baldíos, los semáforos en pésimo estado y la mala iluminación que afecta a barrios enteros.Sería hora de aprovechar este momento de armonía para que tanto los funcionarios como los empleados municipales pusieran todo su ingenio y voluntad para resolver los problemas enumerados. Los ciudadanos que pagan sus impuestos merecen una vida más digna y confortable.