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El paso que falta

Abusos de curas. La misiva de Francisco asegura que se trata de un pecado que los avergüenza. 

05 de enero de 2017 a las 12:51 a. m.
El paso que falta
Papa Francisco. Calificó como un “pecado” los abusos sexuales de menores cometidos por sacerdotes de la Iglesia Católica. (AP)

El papa Francisco calificó como un “pecado” los abusos sexuales de menores cometidos por sacerdotes de la Iglesia Católica. Lo hizo en una carta dirigida a los obispos. Fechada el 25 de diciembre, hace referencia al tema vinculándolo al día de los Santos Inocentes.

Según Francisco, la Iglesia “llora no sólo frente al dolor causado en sus hijos más pequeños, sino también porque conoce el pecado de algunos de sus miembros: el sufrimiento, la historia y el dolor de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes”.

En otro pasaje, la misiva de Francisco asegura que se trata de un pecado que los avergüenza. “Personas que tenían a su cargo el cuidado de esos pequeños han destrozado su dignidad. Esto lo lamentamos profundamente y pedimos perdón”, dice.

Para finalizar, hay un mensaje dirigido a los obispos: “Tomemos el coraje necesario para implementar todas las medidas necesarias y proteger en todo la vida de nuestros niños, para que tales crímenes no se repitan más. Asumamos clara y lealmente la consigna tolerancia cero en este asunto”.

Es un buen gesto. No cabe duda. Pero la Iglesia tiene que dar un paso más. Como lo sostuvimos hace unas pocas semanas –a propósito de la denuncia contra sacerdotes y personal administrativo de un instituto para niños sordos de Mendoza–, durante décadas la Iglesia silenció el drama de los curas abusadores.

La política oficial que emanaba del Vaticano prescribía que las autoridades de una diócesis, ante el conocimiento de una conducta indebida o con sospechas fundadas, debían trasladar al sujeto a otra diócesis. En vez de denunciarlo a la Justicia del país correspondiente, se lo encubría.

Por lo tanto, Francisco está señalando de modo implícito el camino a seguir de ahora en más frente a los casos que puedan surgir. Pero no lo dice con claridad. Una cosa es el pecado; otra cosa es el delito. Francisco supo decir que la Iglesia aceptaba a los pecadores, no a los corruptos.

Ese es el paso que falta: aceptar que el abuso sexual es un delito y, en consecuencia, allanar el camino de la Justicia revelando los nombres y la ubicación de quienes fueron señalados como abusadores durante años.

Uno de los curas detenidos en Mendoza es italiano. En 2009, fue acusado por abuso sexual en Verona. Integraba una lista de unos 50 religiosos. Fue trasladado a la Argentina. Siete años después, fue detenido por una nueva denuncia; no por aquella.

La Iglesia debe colaborar con la Justicia para que todos los abusadores que aún se benefician con el silenciamiento del pasado –los otros 50 de la lista de Verona, por ejemplo– dejen de integrar el clero y sean juzgados.