Temas del día:

Día del encuentro de dos culturas

A esta altura del progreso científico, es un absurdo celebrar el Descubrimiento de América como una festividad impregnada de racismo. Es más propicio observarlo como un encuentro de culturas.

11 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Día del encuentro de dos culturas

En el siglo 19 surgieron los primeros nacionalismos en los imperios Otomano y Austro-Húngaro. Del nacionalismo a la exacerbación del concepto de raza hubo un pequeño paso, que los pueblos liberados no vacilaron en dar, movimiento que persiste hasta hoy. La Segunda Guerra Mundial fue el macabro apogeo del nacionalismo y el racismo. Y en la segunda posguerra, los Balcanes se hundieron en la tragedia de la "limpieza étnica" lanzada por Slobodan Milosevic. El concepto de raza tiene una fuerza superior al de razón. De nada sirvió que el mapa del genoma humano estableciera que entre un blanco, un negro, un amarillo o un judío, por caso, existe una diferencia de 0,01 por ciento, por lo que es irreal hablar de raza.En las primeras décadas del siglo 20, era natural que se hablase de raza y es harto comprensible que el presidente Hipólito Yrigoyen consagrara en 1917 al 12 de octubre como Día de la Raza, para fortalecer la fraternidad iberoamericana. Pero su sana intención desencadenó una interminable polémica. No todos los países latinoamericanos aceptaron ese día como una festividad racial; algunos reemplazaron esa designación con las de "Día de la Hispanidad", "Día del Descubrimiento" o "Día de Colón". Y en 2002, Hugo Chávez aportó su "Día de la Resistencia Indígena", que parece inspirado en una lectura a libro cerrado de fray Bartolomé de las Casas.Es innegable que los españoles perpetraron matanzas de aborígenes, pero más letales que ellos fueron enfermedades como la viruela, la malaria y la fiebre amarilla, que causaron millones de víctimas, porque los aborígenes carecían de la protección de anticuerpos que les diesen inmunidad. Tampoco debe soslayarse que la leyenda roussoniana del "buen salvaje" no puede ser sostenida de manera razonable. Los aztecas sacrificaban cada año a 20 mil prisioneros en honor a Huitzilopochtli, su dios de la guerra; la  civilización chimú fue aniquilada por los incas un siglo antes de la llegada de los españoles; los mochicas, cuya cultura se extinguió 700 años antes del desembarco de Colón, sometían a sus prisioneros a atroces mutilaciones; los toltecas destruyeron la cultura maya, que 500 años antes de la India descubrió el número cero.Hubo crueldad española y crueldad aborigen. La victimización que intentan algunos sectores es maniqueísta. Y, sobre todo, atenta contra el necesario encuentro de culturas, que ha continuado con la inmigración española de fines del siglo 19 y comienzos del 20, con la emigración de argentinos a la península en las últimas décadas y con las posibilidades de integración económica y cultural entre Latinoamérica y Europa. Debería conmemorarse el 12 de Octubre como el día del encuentro de dos culturas. Es más real, porque encuentro tiene también un significado de violencia, inescindible de la historia bella y trágica del Nuevo Mundo.