Desórdenes en el tránsito
Los problemas de estacionamiento frente a las escuelas y en la red de semáforos son cuestiones que requieren soluciones urgentes, para evitar congestiones y cuidar la vida de los cordobeses.
La ciudad de Córdoba ha adquirido las características de una gran urbe, donde no sólo viven casi 1,4 millón de habitantes, sino que está superpoblada por el gran cordón urbano que la rodea. La mayoría de estos núcleos poblacionales realiza sus actividades o gestiones en la capital cordobesa.
Por ello, las cuestiones vinculadas con el tránsito debieran formar parte de la preocupación y de las tareas cotidianas de las autoridades de la Municipalidad de Córdoba. Pese a los esfuerzos desplegados en estos casi 18 meses de la nueva gestión, el tránsito luce desbordado.
Por caso, las disposiciones anunciadas para el estacionamiento temporario en el ingreso y la salida de los escolares de los establecimientos educativos no ha producido el resultado esperado, por lo que sigue siendo un problema mayúsculo no sólo para niños y padres, sino también para los vecinos que circulan en las primeras horas de la mañana o en las horas pico. Además del problema en el tránsito que se verifica en forma cotidiana, representa un riesgo para todos.
Las congestiones se agravan en las escuelas ubicadas en la zona céntrica. Y lo que es alarmante: hay pocos inspectores municipales afectados a la tarea de ordenar y agilizar el movimiento de los vehículos, pese a que la dotación de personal en esa área no es poca. Autoridades escolares y vecinos repiten casi al unísono: “No hay inspectores para ordenar el tránsito”. Las dificultades no concluyen allí. La descoordinación y falla de los semáforos es alarmante, por los problemas que origina para circular, ya que en muchos casos provoca largas filas de automóviles.
La Secretaría de Economía de la Municipalidad de Córdoba consignó, en su último informe, que por la ciudad están autorizadas a circular 652.451 unidades, entre autos y vehículos comerciales. Si a estos se suman los ocasionales visitantes, se tiene una idea de la enorme dimensión del problema. Hay semáforos que no funcionan desde hace más de un mes en calles céntricas o en barrios de gran movimiento comercial.
Hay que reconocer el esfuerzo realizado por el Palacio 6 de Julio en el ordenamiento del plantel de municipales, como en las tareas de reemplazo de las viejas lámparas de los semáforos por las modernas LED, pero esas tareas aparecen como insuficientes en función del tiempo transcurrido y las expectativas de los cordobeses para la solución de sus urgencias.
Es cierto, también, que la colaboración de los peatones en el ordenamiento del tránsito es poca. Se atraviesa la calle por cualquier lugar y no se respetan las indicaciones viales.
El problema del tránsito en una gran urbe es una responsabilidad de toda la sociedad, pero a la Municipalidad de Córdoba le caben las mayores obligaciones, y dentro de estas, a los agentes de tránsito que lucen ausentes en las horas pico o en los puntos de gran concentración.

