Condenados a perder
La enésima disposición de la Afip sobre política cambiaria castiga a los sectores de ingresos fijos y bajo nivel de actividad económica que procuran proteger sus ahorros del embate de la inflación.
La Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) sigue dificultando las operaciones destinadas al ahorro interno en la lista de opciones para adquirir dólares al cambio oficial. La última disposición fue confinar esta posibilidad en el rubro "otras opciones", del cual es virtualmente imposible obtener una respuesta. Un anticipo en tal sentido fueron las declaraciones del titular del organismo recaudador, Ricardo Echegaray, quien afirmó que desaparecería "la compra de dólares para atesoramiento". Es indiscutible que un país soberano tiene derecho de definir su propia política monetaria, para atender, al menos en la enumeración de sus fundamentos, "los intereses superiores de la nación" o "del Estado", da igual.Baste con recordar que, antes de unirse en la Unión Europea (UE) y reemplazar sus divisas nacionales por el euro como moneda común, los ciudadanos de cada país tenían prohibida la tenencia de moneda extranjera. Lo que sí puede discutirse es el discurso de Echegaray, cuando reemplaza "ahorro" por "atesoramiento", como si los pequeños ahorristas fuesen especuladores lanzados a atentar contra el peso.El funcionario sabe que quienes operan con depósitos a plazo fijo o en caja de ahorro lo hacen con el fin de proteger sus ahorros de la erosión de un proceso inflacionario que avanza hacia el 30 por ciento anual, siempre que, en el mejor de los casos, las tasas pasivas alcancen apenas la mitad del presunto beneficio. Es decir que al establecer la obligación de pesificar los ahorros en moneda extranjera condena a los ahorristas a perder el valor adquisitivo de sus recursos.Sabe también que los argentinos poseen más de 150 mil millones de dólares en el exterior, fugados según las clásicas maniobras de sobrefacturación y subfacturación en el comercio exterior y mediante la transformación de entidades financieras en autopistas de la evasión, como lo hicieron en las jornadas que pusieron fin a la convertibilidad. En pocas semanas, más de 22 mil millones de dólares salieron del país por esas vías.Los grandes operadores nunca necesitaron autorización de la Afip para encauzar hacia los paraísos fiscales los torrentes de divisas estadounidenses y europeas que deseen poner a buen recaudo. No son los empleados en relación de dependencia, ni los maestros y jubilados y pensionados los propietarios de un segmento importante de esos 150 mil millones.Esta obligación es una nueva sangría que se aplica sobre quienes perciben ingresos fijos. Ellos están condenados al desamparo frente a la turbulencia de una inflación que no cesa. Presentar ese despojo como una "batalla cultural" es otro exceso retórico que se rompe los dientes contra la realidad. Es tiempo de aplicar la cordura y la sensibilidad social, tanto para luchar contra la inflación como para no afectar a quienes pretenden resguardar sus escasos ahorros.

