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Armas, violencia y descontrol

La escalada de violencia urbana en la provincia de Córdoba tiene una dinámica preocupante y cada vez mayor virulencia.

30 de septiembre de 2021 a las 12:02 a. m.
Armas, violencia y descontrol
Roba una mochila en cuestión de segundos en Córdoba.

Los hechos de inseguridad que se vienen registrando en la provincia de Córdoba adquieren estado de gravedad extrema, pues se trata de robos domiciliarios en los que, a menudo, las víctimas son salvajemente asesinadas por sujetos que hace rato se desentendieron del valor de la vida. De la vida ajena, y también de la propia.

Es cierto que no será factible diagramar un plan integral de seguridad que contemple la custodia policial casa por casa. Pero igualmente es sorprendente la capacidad de acción de los delincuentes, a muchos de los cuales los uniformados tienen identificados por sus copiosos prontuarios de crímenes de distintos órdenes.

Hay dos factores que nunca estará de más resaltar: la simplicidad con la que los malvivientes se hacen de armas de fuego, lo que refleja el fracaso de la propia fuerza de seguridad y de la Justicia en materia del desarme en el complejo terreno criminal; y la facilidad con la que aquellos que roban y matan se ocultan en sus guaridas a salvo de una detención.

No es de desconocer que la Policía de Córdoba se ha anotado procedimientos positivos en orden a capturar a los autores de crímenes perpetrados tanto en asaltos domiciliarios como en la vía pública. Pero también es evidente que la escalada de violencia urbana tiene una dinámica preocupante y cada vez mayor virulencia. La gente reclama y merece respuestas inmediatas de las autoridades.

Claro que no es cuestión de esconder debajo de la alfombra la lacerante descomposición social que impera en vastos sectores vulnerables de la población. Barriadas enteras que se han hundido en la desesperanza sin remedio. Ahí es donde se observa claramente la ausencia del Estado para atenuar los índices devastadores de la pobreza.

La droga, la expulsión de un sistema social equitativo y la delincuencia van de la mano, supo diagnosticar con acierto un empinado dirigente político con cargo en el Gobierno de Córdoba.

Habrá que preguntarse en qué avanzamos y qué planes de seguridad se instrumentaron desde la cúpula policial y la Justicia. Lo concreto es que las crónicas policiales nos indican que en lo que va del año ocho jubilados ya fueron asesinados, en la mayoría de los casos en ocasión de robos.

Dramas aún sin respuestas que se complementan con una seguidilla de atracos y de balaceras en plena calle, a cargo de grupos de malvivientes que se cobran venganzas por viejas pendencias. Y otra vez el interrogante: ¿de dónde salen tantas armas?

Se trata de otro malogrado desafío de los investigadores oficiales, pues es casi improbable que agentes preparados para esa función desconozcan detalles, al menos, sobre dónde y cómo operan esas cuevas subterráneas que se dedican a proveer armas de fuego para uso delincuencial.

Los indicadores sobre los crímenes contra adultos mayores son estremecedores. Del mismo modo que las familias que pierden todo porque les desvalijaron la casa o el transeúnte que fue atacado para sustraerle un celular. La espiral de violencia no da respiro, y la gente vive atemorizada.