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Despertar el deseo de aprender

Es importante crear un espacio de escucha y de diálogo donde se puedan comprender las dificultades de los estudiantes, orientar sus problemas y acompañarlos a lo largo de su escolaridad. Julio César Pérez.

29 de agosto de 2012 a las 12:01 a. m.
Julio César Pérez*
Despertar el deseo de aprender

El deseo de aprender de los alumnos, hay que hacerlo nacer y es responsabilidad del educador. Para ello, los docentes debemos crear en la escuela situaciones que favorezcan el aprendizaje. Esas situaciones pueden ser diversificadas, variadas, estimulantes y pensadas reflexivamente para el grupo de alumnos con el que se trabaja en clase.Favorecer el nacimiento del interés en los educandos generará el beneficio del acceso al conocimiento. Desde esta posición, los educadores tenemos que reflexionar de forma permanente nuestras propias prácticas y así transformar la valiosa tarea de enseñar en una búsqueda continua de nuevos aprendizajes.Es fundamental, para trabajar con las nuevas culturas juveniles, diversificar las formas de enseñanza a través de nuevos formatos y de nuevas estrategias de aprendizaje, sostenidos por el docente desde una adecuada autoridad y actitud pedagógica.Los docentes debemos fortalecer espacios educativos en torno a qué contenidos curriculares enseñamos; qué sucede con los contenidos que enseñamos; a qué alumnos les enseñamos.Es importante crear un espacio de escucha y de diálogo donde se puedan comprender las dificultades de los estudiantes, orientarlos en sus problemas y acompañarlos a lo largo de su escolaridad.Los estudiantes con dificultades de aprendizaje o con reiteradas conductas inapropiadas necesitan de acompañamiento personal y tiempos que permitan a los educadores mejorar esas dificultades a través de soluciones alternativas y adecuadas a cada caso particular. Saber acompañar. El apoyo individual es muy valioso para la evolución integral del alumno. Son muchos los docentes y las familias que acompañan este proceso. Pero, ¿cuántos estudiantes tienen presentes a sus familias? La escuela tiene que esforzarse para acompañar al alumno en caso de ausencia de adultos responsables, más aun si necesita fortalecer su aprendizaje o sus conductas. Además, hacerse cargo de los estudiantes que tiene, de los que recibe y de las condiciones en que los recibe y, de ese modo, prevenir el fracaso educativo, el escolar y, en consecuencia, el abandono.En el interior de la escuela, aún permanecen, muy arraigados, dispositivos pedagógicos del viejo paradigma educativo. Eso dificulta el desarrollo educativo institucional, que día a día se cimenta desde un nuevo paradigma, flexible, integrado, comprensivo.Por consiguiente, la escuela debe recuperar su capacidad de autocrítica, de mirarse y de pensarse a sí misma sobre sus formas de hacer, sentir y vivir desde la cotidianidad.El "papel del enseñante es encontrar el proyecto que hará emerger problemas que permitirán construir conocimiento", dice Philippe Merieu en  Cuadernos de Pedagogía , número 373. ¿Cómo? A través de proyectos, partiendo de problemas que ayuden a investigar la realidad social en la que están insertos, para transformarla.Los estudiantes tienen que apropiarse de herramientas significativas, descubrir problemas, generar interrogantes, desarrollar la imaginación, la creatividad, la reflexión y dar una respuesta adecuada en función de la demanda social.Así, para generar el deseo en los estudiantes hace falta, antes, generar problemas. Un alumno sólo aprende buscando respuestas a las preguntas que él se formuló. Y, si esa respuesta corresponde a un problema que él descubrió en función de una demanda social, siente no sólo que es protagonista del proceso sino que ha desarrollado un proyecto en virtud de una necesidad social.Necesitamos crear marcos, situaciones, espacios para el desarrollo del pensamiento, la creatividad, la investigación, el juego pedagógico, la reflexión, la búsqueda en Internet, que permitan la concentración, motivación, relación con los otros, comunicación, solidaridad; trabajar en equipo sobre proyectos que requieran tiempo, proceso, evaluación, seguimiento y buenos resultados en los aprendizajes.En la institución escolar, deben instalarse grupos articulados en función de proyectos, tiempos colectivos, tiempos individuales y tiempos en pequeños grupos, que los docentes podamos utilizar para trabajar de manera adecuada con la diversidad.Los educadores tenemos que pensar nuestra práctica en virtud de la diversidad y sus demandas. En consecuencia, es preciso un seguimiento individual, que cada educando tenga un maestro referente al que pueda dirigirse para que lo ayude a organizarse, a reflexionar el resultado de sus aprendizajes y a coordinar su escolaridad.Hay que acompañar a los alumnos para que le encuentren el sentido al trabajo escolar.El fortalecimiento de las prácticas educativas está en la construcción de espacios de enseñanza y de aprendizajes compartidos, en el intercambio de experiencias y en la reflexión continua y analítica de las prácticas como contexto de formación y mejoramiento.Si bien es necesaria una escuela para todos, es fundamental democratizarla cada vez más, para darles a aquellos alumnos excluidos de la institución educativa los medios necesarios para prosperar.

*Magíster en Gestión Educativa y Administración de Sistemas Educativos, inspector de Educación Secundaria Regional San Francisco