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¿Cuál Brasil?

Brasil está dentro del denominado grupo Brics (por las iniciales de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), en el que se integran los países llamados a ser los líderes de este siglo. 

25 de febrero de 2014 a las 02:27 p. m.
Gustavo Scarpetta*
¿Cuál Brasil?

El candidato dice: "Son ellos o nosotros. Todo está planteado como amigos versus enemigos. No se puede opinar diferente. Tenemos que terminar con este enfrentamiento". Luego agrega:  "Nos han llevado a un enfrentamiento, donde la sociedad ha quedado dividida en dos". Cualquiera que lea esos comentarios podría pensar que está leyendo las declaraciones de algún político opositor argentino. El que habla es Aécio Neves, uno de los principales candidatos que enfrentará a Dilma Rousseff en la próxima contienda electoral por la presidencia de Brasil. Fue gobernador del Estado de Minas Gerais.Se quejó de que la Bolsa Familia, una especie de Asignación Universal por Hijo, genera "pereza", lo que llevó a Lula a responderle a través de un artículo que se publicó en muchos diarios del país e incluso de la región y en nuestro país.La Bolsa Familia –que sacó de la pobreza a miles de brasileños y fue un programa imitado por varios países– genera polémica por su impacto en la sociedad.Otro tema de discusión similar fue el aumento del presupuesto educativo y la baja calidad de la educación, relacionándolo con los malos resultados en las pruebas Pisa por parte de los alumnos brasileños.

Otro país

Todos los expresidentes brasileños viajaron juntos al funeral de Nelson Mandela. Dilma los invitó; fueron en el avión oficial. Luego, Fernando Henrique Cardoso hizo comentarios sobre esa particular experiencia y Fernando Collor de Mello subió a Twitter una simpática foto donde aparecen los viajeros, incluido José Sarney, y todos salen sonriendo.

Esa convivencia es poco imaginable en nuestro país, y casi de realización imposible. Si las sociedades se construyen tanto de arriba hacia abajo como de abajo hacia arriba, el ejemplo de nuestras autoridades no es el óptimo.

Abrir el diario y ver la foto sonriente de los expresidentes no puede sino generar algo de envidia. Brasil está dentro del denominado grupo Brics (por las iniciales de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), en el que se integran los países llamados a ser los líderes de este siglo. Ahora tienen debilidades profundas, como la enorme desigualdad social, regional y educativa.

Las posibilidades, de acuerdo con las distintas regiones de Brasil, son muy diferentes, y coexisten varios países en uno solo. El fuerte e industrial San Pablo, el agropecuario y dinámico sur, el turístico Río de Janeiro y algunas zonas más, que comparten atraso y problemas.

Brasil no es una potencia industrial a nivel global. Si bien tiene muchas industrias, sus exportaciones son fundamentalmente de bienes primarios, con la honrosa excepción de Embraer. Bienes industriales sólo les exporta a sus vecinos regionales, como Argentina, Chile, Colombia y el resto de América latina. No puede dejar de pensar en esa cuestión y en las dificultades que le genera el Mercosur. Es una potencia en alimentos y le agrega ahora su desarrollo petrolero.

Reclamos

La desigualdad social de Brasil se nota en las calles. El

apartheid

virtual al que quedan sometidas las clases bajas es notorio, y quedó evidenciado en el fenómeno denominado

rolezinho

, en el cual un grupo de jóvenes llegan en multitud a un

shopping

y son normalmente “invitados” a retirarse.

Algunos centros comerciales directamente cierran cuando reciben a alguno de estos grupos. Esos jóvenes saben que, aunque deberían poder caminar por allí, lo normal es que por sus vestimentas generen preocupación en los guardias de seguridad. En Lebrón, una zona

top

de Río, el

shopping

directamente cierra sus puertas. El

rolezinho

se difunde vía Facebook y es una expresión del quiebre social que atenta contra la paz.

En los últimos meses han sido quemados 150 colectivos en San Pablo, como una forma de protesta. El grito “No a la Copa” se suele escuchar en medio de los reclamos.

Es mucho el dinero que se ha gastado para promocionar el Mundial, para la infraestructura. El último aumento del boleto de transporte (está en 2,75 reales: más de ocho pesos argentinos) generó la protesta más fuerte durante la presidencia de Dilma, que enfrentará un importante desafío electoral en los próximos meses.

Conversación en Río

Ambos durmieron en Copacabana. Más precisamente en la playa. Allí hay un destacamento que posee determinados servicios, como duchas y baños. Cerca de ellos, hay un grupo de palmeras, que brinda una sombra interesante para los tremendos calores de Río.

João se empieza a levantar porque el calor apura. Sorprende verlo salir con el cepillo de dientes y el dentífrico en dirección al destacamento. La gente le permite ingresar, se asea. Al rato vuelve a la sombra de las palmeras, con una bolsita pequeña. Su hija lo abraza. Le trajo de regalo unas galletas para el desayuno. Ella sonríe y es el mejor premio para cualquier padre.

Imaginariamente abrazo a mis hijas, que están lejos. Siento mucha ternura por lo que estoy viendo, pero no alcanza. Me pregunto cómo llegaron hasta allí. La hija se levanta y va hasta el destacamento en la misma rutina de limpieza. Alguien pasa caminando y desde lejos los saluda. Ellos levantan las manos. Se está armando un escenario a los pocos metros y él fue contratado para ayudar en la instalación y en el desarme.

Sigo de cerca la escena. El fondo es increíble: se ve el Pan de Azúcar, miles de turistas en la playa y muchos jóvenes paseando en sus bicis. A la mente, me vienen las imágenes de

En busca de la felicidad

, con Will Smith, esa increíble historia entre padre e hijo. Eso me anima a preguntarle por qué están allí.

Me comenta que es de Pernambuco, que su mujer se quedó con los menores allá y él ahorra. Vino con su hija mayor, que tiene 14, es muy delgada y le sonríe todo el tiempo. Hablamos del Mundial, me pregunta por Messi. Le devuelvo una por Neymar. Sabe que Río tiene una fuerza extra con la Copa y los Juegos Olímpicos. Creo que por eso eligió venir acá. Muchos sueñan con pasar unas noches en Copacabana. Las esperanzas nuevas parecen viejas. En Brasil, la alegría no es toda brasileña.

El desafío

Brasil ha crecido en la última década –ha disminuido la pobreza y mejorado sus indicadores sociales–, aunque permanece entre los países de distribución más desigual de todo el mundo.

La fractura social, más allá de la económica, es evidente, y probablemente su disminución o eliminación no sea sólo una tarea simple sino que implique un ataque interdisciplinario.

La experiencia de Brasil puede ser de mucha utilidad en nuestro país, donde se divisan algunos fenómenos similares. Parece estar claro que sólo con crecimiento económico no se genera una sociedad mejor, sino que dependerá de una multiplicidad de factores en donde la cohesión social y la acción comunitaria deben articularse en pos de un país para todos.

*Docente de la Universidad Católica de Córdoba