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Cristina y Dilma, diferentes en Harvard

La Universidad de Harvard es un laboratorio imantado y esponjoso que todo lo atrae y absorbe: política, religión, ciencias. Su virtud radica en que transforma toda esa materia en conocimiento, ideas y posibilidades. Ricardo Trotti.

30 de septiembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Cristina y Dilma, diferentes en Harvard

La Universidad de Harvard es un laboratorio imantado y esponjoso que todo lo atrae y absorbe: política, religión, ciencias. Su virtud radica en que transforma toda esa materia en conocimiento, ideas y posibilidades. El gran desafío, sin embargo, es cómo aprovechar esta universidad. De lo contrario, uno puede acabar como conejillo de pruebas o simple curiosidad. Ser absorbido por Harvard o absorber de Harvard es cuestión de actitud y perspectiva.Dos ejemplos valen para esta observación: la presidenta Cristina Fernández vino el jueves y fue absorbida por este gran laboratorio. Su discurso terminará disecado, comparado y será materia de algún politólogo. Dejó palabras pero no se llevó nada. En cambio, en abril pasado, la presidenta Dilma Rousseff vino, vio y venció. Cristina no hizo nada malo. Tras su visita a las Naciones Unidas, cumplió con el ritual de muchos líderes que pasan por aquí para enriquecer su agenda e imagen. Tampoco hizo nada bueno. Fue defensiva y achacó todos los males argentinos a los países ricos y a organismos internacionales. Se floreó con estadísticas sobre pobreza e inflación que el Fondo Monetario Internacional cuestiona; afirmó que no es su deseo ni responsabilidad una reforma constitucional para su re-reelección y que el enriquecimiento de su patrimonio es lícito.Como siempre, las preguntas fueron su perdición y sus respuestas, la noticia. Las preguntas no fueron originales; sí, incisivas. Demostraron que la polarización creada sobre Cristina y sus acciones existe más allá de la Argentina. Quedó plasmado en el sitio de Internet de Harvard, con más de seis mil comentarios e insultos en reacción a su visita.Cristina erró en burlarse de los estudiantes. Achacó a Harvard ser muy cara y que Domingo Cavallo haya enseñado en ella. A un alumno lo sorprendió con "vos estudiás en Harvard, ¿no te parece injusto hablar de cepo cambiario?", cuando aquel la cuestionó por las restricciones a la compra de dólares. A otro, que le achacó la falta de transparencia, lo ridiculizó diciendo que era "una invención mediática".Su paso por Harvard fue intrascendente. Se la recordará por los silbidos y los pocos aplausos. El gran laboratorio la engulló.La visita de Dilma fue muy distinta. Ella no tiene la dicción de Cristina, tampoco su prepotencia, pero sí su firmeza y pasión. En Harvard recogió aplausos, ofreció estadísticas confiables sobre crecimiento y energías, no criticó a los brasileños que la critican o que no votaron por ella y se enfocó en objetivos a largo plazo. Habló de clase media en crecimiento y competencias. Señaló a la enseñanza de las ciencias, matemáticas y tecnologías como esenciales para el desarrollo de Brasil. Y actuó en consecuencia. Firmó acuerdos de cooperación con Harvard y con el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Se comprometió a financiar y otorgar miles de becas a estudiantes brasileños, sin importar su condición social y económica sino sólo su progreso académico, para que puedan proseguir estudios en los centros de Cambridge y otras universidades estadounidenses.El plan abarcará los próximos cinco años y se prevé que 100 mil estudiantes brasileños irán al exterior. Más de 100 por año recalarán en Harvard patrocinados por el gobierno, entre alumnos de pregrado, graduados y profesores. Es un logro importante, si se considera que Brasil ya es el país latinoamericano con mayor cantidad de estudiantes que llegan con recursos propios.Dilma dijo que la alianza con Harvard y la inversión en tecnología e investigación son esenciales para combatir la pobreza e inequidad. Su próximo desafío será cómo insertar en el liderazgo político, económico y social a quienes regresen especializados y con ganas de oportunidades. Un reto extraordinario, de todos modos.Esta fue la gran diferencia entre ambas mandatarias: Harvard absorbió a Cristina, mientras que Dilma absorbió de Harvard.