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Córdoba, después de las elecciones

Quizá la primera y excluyente prioridad consista en la confección de un plan provincial de corto, mediano y largo plazo, instrumento que no se aplica en ninguna jurisdicción. Salvador Treber.

19 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
Salvador Treber (Profesor de posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC)
Córdoba, después de las elecciones

Los resultados electorales del 7 de agosto último fueron los previsibles. El ganador representa la continuidad de la gestión actual, por lo cual se abstuvo de realizar nuevas propuestas. En cambio, los que aparecían con mayores chances en la oposición pecaron, justamente, por carecer de ellas y pretendieron sustituirlas con promesas de escasa consistencia. Según el reciente Censo Nacional de Población, el 8,26 por ciento del total del país vive en Córdoba, pero su producto bruto geográfico (PBG) llega apenas a 7,84 por ciento de la economía, relación que descendió en los últimos años, pues en 2005 era de 8,24. Esto se debe a que su tasa de crecimiento, pese a ser muy buena, mantuvo un nivel de dos puntos porcentuales menos que la del país en su conjunto. Esa diferencia implica, de por sí, un virtual desafío, ya que existen todas las condiciones potenciales para lograr esa superación.Quizá la primera y excluyente prioridad consista en la confección de un plan provincial de corto, mediano y largo plazo, instrumento que no se ha aplicado en ninguna jurisdicción. Ello obliga a encarar siempre lo más inmediato –quizá porque puede acrecentar el caudal de votos–, pero se pierden la perspectiva global y las metas prioritarias a perseguir en la próxima década. Nadie ha pensado con visión de futuro y cada vez que hay un cambio en el equipo de gobierno, renace la esperanza de que "esta vez" ese objetivo se cumpla. ¿Tendremos esa suerte? Córdoba la necesita. Relación con la Nación. En cuanto a la relación Nación-Provincia, los planteos que se han formulado parecen no conocer la realidad constitucional. Para promover cambios en materia de coparticipación, la única solución es un acuerdo unánime previo entre todas las partes interesadas. El segundo párrafo del artículo 75 de la Constitución Nacional prevé como única alternativa que se lo haga mediante "una ley convenio, sobre la base de acuerdos entre la Nación, las provincias y la ciudad de Buenos Aires", pero la sexta cláusula transitoria agrega que "no podrá modificarse sin la aprobación de la provincia interesada". Asimismo, se había fijado el plazo de "antes de la finalización del año 1996" para llegar a ese acuerdo, pero han pasado 15 años más sin que se haya avanzado un ápice, prueba de que no es ni será nada fácil alcanzar esa indispensable coincidencia.Resulta ocioso lanzar airadas declaraciones, pues éstas no sirven para nada y, por el contrario, pueden llegar a afectar la remisión de transferencias "discrecionales" (no obligatorias) como las que devienen del uso del llamado "fondo sojero". Mucho más inteligente es concentrarse en que se localice en la provincia una superior proporción de obras públicas nacionales o con aportes sustanciales. El sector agropecuario. Aunque todavía falta la elección del futuro intendente de la ciudad de Córdoba, es oportuno repensar sobre los requerimientos que deberán atenderse para que la provincia acelere su ritmo de crecimiento. Como principal sector dinámico sigue, en primer plano, el agropecuario, ya que, además de figurar por su stock vacuno en el segundo lugar después de Buenos Aires y participar de la mayor cuenca lechera, genera poco menos de un tercio de la soja cosechada en el país y volúmenes bastante semejantes en maíz, trigo y sorgo. Ello explica que este sector llegue a cubrir el 22 por ciento del PBG, pese a que en el país sólo alcanza al ocho por ciento del producto interno bruto (PIB).También deberá ser principal preocupación que se integre verticalmente, procurando acrecentar la transformación dentro de sus límites, pues en la actualidad se lo hace en poco menos de un quinto y se cede en gran medida la realización de esa etapa –la verdadera "crema" del proceso integral– a la vecina Santa Fe. En forma complementaria, existe una insuficiente construcción de caminos y es muy precaria la conservación de la infraestructura rural e interurbana. Tres grandes desafíos. La segunda área relevante es la industrial, que representa el 18,9 por ciento del PBG, en la que figuran en niveles preponderantes las ramas automotriz y de autopiezas. Córdoba supo ser pionera en esa especialidad, ya que fue sede de las dos únicas grandes plantas de capital extranjero instaladas en la primera mitad de la década de 1950. También es importante y muy digna de citar la actividad que despliegan las fábricas de maquinarias y herramientas agrícolas, que están localizadas especialmente en el sur y este de la provincia. En tercer lugar está la construcción, que exhibe un elevado ritmo de crecimiento, por encima del conjunto. Se estima que desde 2003 a 2010 se sumó alrededor de la cuarta parte de las unidades habitacionales recientemente censadas. Córdoba tiene una relación de 2,6 personas por vivienda, mientras que en el país es de 2,8. La provisión integral de infraestructura básica y la sustancial mejora en las disponibles debería ser máxima prioridad de los próximos años.En el sector servicios, el turismo ocupa, en forma directa e indirecta, a más de 400 mil personas. También exige no sólo mantenimiento, sino tratar de atenuar los efectos de la temida "temporada baja" con una adecuada programación y fondos.En el caso de la Caja de Jubilaciones, el Banco de Córdoba y Epec, el gobernador electo deberá extremar su empeño, sin pensar en privatizarlos, para corregir múltiples errores cometidos, los que –en muchos casos– datan de sus dos gestiones anteriores, y restaurar sus viabilidades económico-financieras perdidas.