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Como en la película “Nueve reinas”

Córdoba y los cordobeses concluyeron 2013 secos y en la oscuridad. Sin agua ni electricidad. El año que estrenamos no muestra mejorías en materia de servicios públicos.

10 de febrero de 2014 a las 02:37 p. m.
Juan Pablo Quinteros*
Como en la película “Nueve reinas”

Quince años, o 183 meses, o 783 semanas, o 5.479 días cumplirá el delasotismo el próximo 12 de julio gobernando, desde Unión por Córdoba, la provincia. Resulta un tiempo suficiente como para haber aplicado políticas de fondo en temas tan sensibles como son los servicios públicos. Pero transcurrido tan largo período, este 2014 desnuda la ausencia total de herramientas eficaces, serias y sensatas en materia hídrica y energética, lo que muestra un rumbo que expone un escandaloso cúmulo de negociados que han signado las políticas instrumentadas y hacen visibles las consecuencias que hoy padecen los usuarios.Córdoba y los cordobeses concluyeron 2013 secos y en la oscuridad. Sin agua ni electricidad. El año que estrenamos no muestra mejorías en materia de servicios públicos. Los problemas se multiplican día a día.Con esta realidad, acudimos a la inauguración del período de sesiones ordinarias de la Legislatura Unicameral con la expectativa de importantes anuncios del gobernador que pusieran algo de claridad ante tan oscuro panorama.Dijo poco; mejor dicho, nada. Sólo escuchamos, por enésima vez, la promesa de avanzar en el entubamiento del canal Los Molinos-Córdoba, con la ayuda del Gobierno nacional. El teleprompter no proyectó ni una letra sobre la situación de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) ni el colapso del sistema energético en la provincia. Quedó flotando la sensación de que es mucho más trascendente lo que José Manuel de la Sota calló.

La cuestión del agua

Recordemos que en los primeros días de enero y ante un malhumor social creciente e inocultable, el gobernador había arremetido contra Aguas Cordobesas (la prestataria del servicio de agua potable en la ciudad de Córdoba).

Resultó extraño, pues se trata de la misma empresa a la que en 2005 le “entregó” la concesión del servicio. En aquel entonces, Luis Juez, a la sazón intendente de la ciudad de Córdoba, exigía al Gobierno provincial que fueran los vecinos quienes decidieran qué hacer con el suministro de agua potable, cómo y con quién.

No hubo forma de torcer la decisión de De la Sota, y fue parido, entonces, un contrato que le otorga el servicio a la empresa concesionaria hasta 2027. Para que ello ocurra, se sancionó una ley que votó sólo el oficialismo gobernante, haciendo oídos sordos a las objeciones con las que alertábamos de que el vínculo, amañado y poco transparente, traería consecuencias ruinosas para el erario público y para los usuarios.

Dado los problemas que hoy padecen los vecinos de Córdoba, hubiéramos preferido equivocarnos, pero el tiempo, lamentablemente, demostró que no estábamos errados.

Como los habitantes de cualquier ciudad del mundo que marchan a su trabajo, al despertar, los cordobeses procuran saber el pronóstico del tiempo. Con una diferencia: si el anuncio alcanza los 38 grados, saben que será oportuno comprar velas, llenar cualquier recipiente a mano con agua y, si el cordobés es comerciante, cargar el tanque del generador.

Tal como lo escribía en el pizarrón la maestra de la primaria y lo indicaba el Manual Kapelusz, tener agua inodora, incolora e insípida deviene en un pedido de excesiva carga de exigencia. Sin embargo, las tarifas de los servicios cuestionados aumentan sin parar, con más precisión y puntualidad que un reloj suizo. Desde 2005, el agua aumentó un 549 por ciento y la energía eléctrica, en los últimos cinco años, 576 por ciento.

Por ello, estamos convencidos de que cuando De la Sota lanzó de modo repentino y sin explicaciones sensatas la “municipalización” del servicio de agua, pretendía eludir la realidad y evitar hablar de los temas de fondo que afectan a los cordobeses. Lo hizo levantando una cortina de humo para desviar la atención y ocultar, detrás de la politiquería, cuestiones que no ha resuelto ni podrá resolver.

Al usuario poco le interesa quién es el “concedente” y quién es el “concesionario”. Sus necesidades resultan más llanas y menos complejas, más simples, más concretas y mundanas: sólo pretende tener un servicio público de calidad y con una tarifa razonable. La demanda no parece exagerada.

Es un desatino que, pasados 15 años, el gobernador, en su tercer mandato y con cuatro períodos de Unión por Córdoba a cuestas, haya pretendido encarar tan aviesa discusión.

A futuro

En su undécimo discurso como gobernador de Córdoba ante los representantes del pueblo, De la Sota obvió, de forma deliberada, hablar de estos temas, mientras a sólo dos cuadras del recinto se reiteraban los cortes de energía y el agua seguía bajando turbia.

A esta altura, ni siquiera pretendemos un atisbo de autocrítica en el gobernador, pero podría haberse hecho cargo de las pésimas prestaciones de los servicios públicos y encarar de manera decidida, sin vacilaciones ni pirotecnia distractiva, la corrección de las condiciones ruines del contrato vigente de provisión de agua potable en la ciudad, desatando el perverso nudo que el mismo ajustó.

No está de más recordarle que sólo restan 22 meses para el fin de su ciclo y que el año próximo, los cordobeses elegirán gobernador provincial e intendente de la ciudad, por lo que la oportunidad resulta excepcional para debatir estos y otros temas, dejando que luego el pueblo con su voto elija a aquel que mejores y más serias propuestas exponga.

No es bueno impedir que la decisión ciudadana confíe en aquellos a quienes creen capaces de resolverles sus problemas, y es malo –y revela una actitud rapaz– actuar manipulando la realidad en provecho propio.

Pedir autocrítica y sentido común parece demasiado si quien recepta el pedido ha demostrado que está dispuesto a brindar muy poco. Tanto como pedirle verdad y sinceridad a un gobierno que parece una cruel caricatura de

Nueve reinas

, la fenomenal película de Fabián Bielinsky en la que todo era tan falso que ni el gallego era gallego.

*Vocal del Directorio del Ersep por el Frente Cívico de Córdoba