Temas del día:

Calderón mueve otra pieza

El gobierno mejicano echó al 10 por ciento de los policías federales.

30 de agosto de 2010 a las 10:05 p. m.
Redacción La Voz
Calderón mueve otra pieza

El gobierno mejicano echó a 3.200 policías federales, el equivalente al 10 por ciento de la fuerza. Otros mil encaran procesos administrativos por las mismas causas que los primeros: corrupción, incompetencia o vínculos con organizaciones criminales.

Esta es una de las caras de la guerra contra el narcotráfico que lleva adelante Felipe Calderón sin mucho éxito.

La movida obedece a la necesidad del gobierno de purgar a las fuerzas de seguridad en el marco de un conflicto narcoterrorista que parece totalmente salido de madre. La purga, dijeron los voceros oficialistas, es el primer paso en un camino que apunta a aumentar la confiabilidad de la policía.Ciudad Juárez, la más violenta de las metrópolis mejicanas, concentra, como es lógico, la mayor cantidad de policías sospechados de corrupción. Desde que Calderón asumió como presidente en 2006 y declarara la guerra contra el narcotráfico, unas 25.000 personas murieron como resultado de ese conflicto. Lejos de haber debilitado a los carteles, el accionar del gobierno parece no haber surtido mayor efecto. Tampoco parecen haber dado los resultados esperados las políticas sociales que el gobierno impulsó en las zonas más afectadas para desalentar el ingreso de los más pobres en el negocio de la droga. La sustitución de cultivos no es tan redituable y la gente es reacia a intentarlo. Cuando el ejército quema un cultivo, dos meses más tarde florece uno nuevo. Un dato que refleja lo que está sucediendo a nivel de la población civil: en Ciudad Juárez, el 70 por ciento de los muertos tiene entre 14 y 24 años. Una generación perdida si no se pone fin a la sangría.El objetivo de terminar con el narcotráfico parece estar más allá de las posibilidades del gobierno de Calderón, y de cualquier gobierno mejicano. La causa es que el principal comprador de la droga, el país más poderoso del mundo, está pegado a su frontera. Imposible anular la oferta cuando la demanda es tan fuerte.