Temas del día:
Compartir
Negocios

Una empresa de “software” pone en valor una casona del Cerro de las Rosas

El lugar supo albergar durante muchos años un restaurante. Tras un largo tiempo abandonada, la firma tecnológica decidió restaurarla por completo para instalar sus oficinas.

17 de marzo de 2023, 00:02
Una empresa de “software” pone en valor una casona del Cerro de las Rosas
Visión. Alfredo Edye junto a sus socios tomaron la casona deteriorada para convertirla en sus oficinas. (José Gabriel Hernández / La Voz)

Ante la necesidad de crear las oficinas de su empresa de desarrollo de software, Bitlogic, y dejar de trabajar en un coworking, Alfredo Edye y sus socios se emprendieron en busca de un espacio para, en ese entonces, 15 personas.

En esta búsqueda se encontraron con una casona abandonada en el barrio Cerro de las Rosas. Allí funcionó durante muchos años el emblemático restaurante Villa Agur, que cerró a comienzo de los 2000. Luego pasaron varios proyectos, hasta hubo un intento de hacer un shopping, pero ninguno tuvo éxito.

Más allá del historial de la casa, Edye y sus socios decidieron apostar al lugar que tiene 800 metros cubiertos, tres plantas, estacionamiento y un espacio parquizado. “Fue en 2019, éramos apenas 15 personas y la casa era muchísimo más grande que lo que necesitábamos. Pero le vimos el potencial que tenía”, dice Edye, director ejecutivo de Bitlogic.

La casa, que llamaron Bithouse, se encontraba muy deteriorada por el tiempo que llevaba en desuso. El trabajo de ponerla a punto para inaugurar sus oficinas implicó una significativa inversión. Hoy la comparten con seis tecnológicas, entre ellas Winclap, For Me y Escuela de Innovación.

“En el coworking donde iniciamos nos gustó mucho compartir con otros emprendimientos, valores o sinergias de trabajo, por eso ahora compartimos la casa con empresas ligadas a nuestro rubro”, explica el emprendedor.

En este sentido, aclara que la idea del proyecto es escapar del coworking porque tienen como objetivo trabajar con emprendedores que conocen y comparten la misma “filosofía de trabajo”.

Una de las vistas desde los balcones de la casona. (José Gabriel Hernández / La Voz)
Una de las vistas desde los balcones de la casona. (José Gabriel Hernández / La Voz) (La Voz)

“Tenemos como norte compartir el espacio con empresas a las que nosotros les podamos sumar valor o que ellos nos puedan sumar valor a nosotros. De alguna manera, formamos una comunidad o un espacio en el que convienen proyectos ligados a la creatividad y la innovación”, continúa.

La casona cuenta con una capacidad para 70 puestos de trabajo, los cuales se encuentran ocupados por las seis empresas junto a Bitlogic. A las mismas se les cobra un arancel que es utilizado para cubrir los gastos que la misma casa produce.

“No queremos hacer un negocio de esto. Nuestra idea es que la casa tenga vida, que pasen cosas acá y que los empleados estén contentos de venir. No es una cuestión comercial, sino que nos gusta compartir el espacio”, aclara Edye.

Una apuesta al valor cultural

Entre las razones por las que Bitlogic alquila el imponente espacio, se encuentra la intención de poner en valor la historia del Cerro de las Rosas, lo que los llevó a formar un centro cultural en la casa, donde realizan muestras de arte cada tres meses.

“La casa cuenta un poco la historia de Córdoba, fue declarada patrimonio. Antes el Cerro era un lugar de vanguardia. Había muchos bares donde, por ejemplo, se tocaba jazz. Hoy se perdió todo eso y hay pocos espacios con contenido cultural. Se perdió un poco la esencia”, afirma Edye.

En este sentido, cuenta que artistas locales tienen la posibilidad de exponer sus obras en la casa y dentro de las oficinas. “Les abrimos la puerta a la comunidad viernes y sábados para que puedan conocer las muestras que hacemos. Además, tratamos de acercar un poco el arte al trabajo y el trabajo al arte. Las oficinas tienen obras de arte que normalmente después son compradas”, agrega.

En este proceso de recuperación de la esencia de la casa, comenta: “El año pasado, un mediodía, una persona se paró en medio de la calle y se largó a llorar. Era el dueño de Villa Agur que, después de 20 años, veía con vida un lugar donde él había invertido 10 años de su vida”.

Otras apuestas

Al año y medio de mudarse al Cerro, la tecnológica se unió con el barista Marcoantonio Cirigliano para conformar Superanfibio, un bar cafetero al frente de Bithouse, en el mismo terreno.

“El café genera mucha sinergia porque de alguna manera es un lugar donde uno piensa proyectos, donde se junta con otra gente y es algo que nos agrega valor a nosotros”, sostiene.

El café Superanfibio a la izquierda y la casona Bithouse a la derecha. (José Gabriel Hernández / La Voz)
El café Superanfibio a la izquierda y la casona Bithouse a la derecha. (José Gabriel Hernández / La Voz) (La Voz)

Con la mira puesta en la experiencia de sus colaboradores, añade: “A mí me sirve mucho como marca empleadora que la gente de Bithouse pueda tener un buen café donde charlar, donde reunirse con otras personas y emprendedores”.

A futuro, tienen como proyecto la elaboración de un libro que detalle la historia de la casona desde su construcción, los inquilinos y la llegada de las tecnológicas y el café.

“Desde que abrimos, se acerca gente a contarnos cosas de la casa. Vamos a hacer una investigación y escribir la historia”, concluye.