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Un desequilibrio que castiga a la industria

Este año se presenta más complejo para los salarios industriales. Juan Manuel Garzón.

13 de marzo de 2011 a las 12:02 a. m.
Juan Manuel Garzón*
Un desequilibrio que castiga a la industria

El costo salarial industrial local promediaba los ocho dólares por hora trabajada en el período 1999-2001, de acuerdo al seguimiento que hace el Departamento de Estadísticas Laborales de Estados Unidos en un grupo importante de industrias del mundo (más de 30 países). Argentina mostraba valores claramente inferiores a los de países líderes (la tercera parte de los costos de la industria alemana por ejemplo), no tan diferentes a los de países asiáticos (similares a los de Corea del Sur o Taiwán) y muy superiores a los de países latinoamericanos (casi el doble que Brasil y México). Si bien estas diferencias estaban explicadas en gran medida por brechas de productividad, los problemas de la industria argentina para competir en el mundo eran evidentes durante esos años, indicando que ese nivel de salarios junto con otras debilidades (en particular en materia de financiamiento) dificultaban la salida de nuestros productos e incentivaban la importación. En los primeros años post devaluación, cuando la economía estaba saliendo de la fuerte recesión (y con altas tasas de desempleo), el efecto del nuevo tipo de cambio sobre los salarios en dólares era evidente. El costo salarial promedio se ubicaba en cinco dólares la hora (40 por ciento menos que antes). En esos años, la ventaja de costos salariales se acrecienta respecto a los países desarrollados líderes (la industria argentina paga en promedio 13 por ciento de lo que paga la industria alemana), pero seguramente lo más importante, se logra abrir una brecha significativa con los asiáticos, con algunos agro-industriales (Nueva Zelanda) y se nivela la situación con Brasil y México. El costo salarial local de 2009 se posiciona en 10 dólares la hora trabajada, el doble que en el período anterior señalado y 25 por ciento más alto que a fines de los '90. La relación con otros países ya no es tan favorable a la Argentina. Entre 2007 y 2009 se pierde parte de la ventaja contra los países europeos y con Brasil. En otros casos, los más delicados, se vuelve a la situación de fines de los '90.Para 2010, y aunque aún no están las estadísticas internacionales, se sabe que Argentina tuvo una fuerte inflación de salarios industriales en dólares (25 por ciento), lo que deterioró la estructura de costos salariales relativos, en particular con los países europeos, los asiáticos, México, aunque no con Brasil, que por la fuerte apreciación del real (12) más una inflación de salarios nominales cercana a los dos dígitos debe haber empardado el crecimiento salarial argentino. 2011 se presenta mucho más complejo para la industria. El aumento de salarios se mantiene muy alto y no hay mejoras de productividad que justifiquen esas tasas de ajuste. Muy probablemente este año se vuelva a la estructura de salarios relativos de fines de los '90. Las industrias de base primaria tienen ahora la ventaja de los altos precios internacionales, pero el resto, no.El Gobierno instrumentó licencias no automáticas de importación, en reconocimiento del encarecimiento de la producción local y de los problemas de competitividad. Pero no se está atacando el problema de fondo: los costos en Argentina, el de la mano de obra, el de vida, suben mucho más rápido que en otros países.

* Economista del Ieral.