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Un Amado cuestionado

Sin Kirchner en las sombras, Amado Boudou tiene la chance de mostrar su estatura de gestor, algo sobre lo que siempre se tuvo dudas. Roxana Acotto.

16 de enero de 2011 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Un Amado cuestionado

Aclaremos de entrada que la revista América Economía no es parte del Grupo Clarín ni utiliza los insumos de Papel Prensa. Es más, es una publicación internacional de gran prestigio y famosa entre los hombres de negocios de la región por sus rankings formales (ventas, exportaciones, inversiones) e informales (las principales ejecutivas de Latinoamérica, los mejores aeropuertos y –el último publicado–, Los Mejores Ministros de Economía).

Finalizado 2010 y de cara a este año, el ranking de los mejores titulares de las carteras económicas es encabezado por el chileno Felipe Larraín que pudo sortear los coletazos de la crisis y –expandiendo el gasto público–, hizo retomar a su país a la senda del crecimiento en el primer año de gestión de Sebastián Piñera.

Detrás viene Guido Mantega de Brasil, que con casi cinco años de gestión es –en buena medida– responsable del fuerte crecimiento del gigante sudamericano y luego el mejicano Ernesto Cordero, al frente de la otra gran economía de la región que –en 2010–,volvió a la senda de la expansión.

Colombia, Uruguay, Panamá, Perú, Paraguay, República Dominicana, Bolivia, El Salvador, Costa Rica y Nicaragua tienen –según este ranking que se basa en las calificaciones de 30 expertos–, mejor gestión de su economía nacional.

Sí, Amado Boudou, el hombre que –sobre todo desde la muerte de Kirchner–, conduce el Ministerio de Economía de Argentina obtuvo un triste puesto 14, apenas delante de sus pares de Ecuador, Guatemala, Venezuela y Honduras.

Las cuentas pendientes que ven los especialistas internacionales no son distintas de las que se observan desde dentro del país: una expansión del PIB basado en el consumo y el gasto público sin inversiones genuinas de largo plazo. Y la inflación creciente, claro.

Pero no será 2011 el año para esperar un cambio en la ruta trazada. Las múltiples elecciones municipales, provinciales y la gran elección nacional de octubre (con probable ballotage en noviembre) serán el caldo de cultivo para un poco más de relajamiento fiscal y medidas que apuren el movimiento de la rueda del consumo.

Sin Kirchner en las sombras, Amado Boudou tiene la chance de mostrar su estatura de gestor, algo sobre lo que siempre se tuvo dudas.

Avanzó bien en el último canje de deuda, pero todavía no termina de demostrar que tiene el timón bien agarrado y un norte claro en su cabeza. La crisis por la falta de billetes (“el corralito de Cristina” como rotularon con malicia los opositores) no le debería haber sido ajena, aunque es cierto que la responsabilidad mayor recae en la titular del Banco Central.

Pero lo mejor (o lo peor) para Amado vendrá con el fin de las vacaciones: las pujas redistributivas irán tiñendo todo el panorama y ya no habrá quién le diga que “no” a las pretensiones de Moyano y sus adláteres. Conflictos y tironeos en tierra de recursos siempre escasos (que eso es la ciencia de la Economía) no van a faltar en los próximos meses. Ahí sí, el ministro tendrá que jugar sus cartas.