Tiempos decisivos para la economía
La inquietud ahora es si las medidas dispuestas serán suficientes para volver a crecer, crear empleo en el corto plazo y sostener este proceso en el tiempo. La respuesta es afirmativa.
El Gobierno asumió en un escenario de importantes condicionantes de carácter económico, político y externo. En el primer caso, los principales lastres eran una economía estancada, dependiente del consumo y enemiga de las inversiones y las exportaciones, importantes desequilibrios macroeconómicos (fiscal, monetario y externo, con una elevada inflación y una fuerte distorsión de precios relativos como telón de fondo), y un Estado obeso y afecto a las intervenciones discrecionales. En materia política, el panorama da cuenta de una ausencia de mayorías propias en el Congreso y de pocas provincias de signo propio. Mientras que el escenario externo tampoco se muestra auspicioso, especialmente dada la crisis que atraviesa Brasil, pero también la caída en los precios de las commodities , un dólar apreciándose y la persistencia de elevados niveles de volatilidad en los mercados financieros internacionales. Avances En este marco, las autoridades han hecho significativos avances en materia de política económica, apuntando a corregir los desequilibrios existentes y recuperar el crecimiento, pero cuidando que las medidas sean políticamente viables, tolerables en lo social, y compatibles con un buen funcionamiento microeconómico. Así, parece haber quedado determinado un nuevo esquema económico basado en un régimen cambiario de flotación administrada, uno monetario de metas de inflación y una política fiscal que apunta al gradual equilibrio de las cuentas públicas. Aun cuando este esquema no está exento de desafíos, luce consistente. El régimen cambiario está orientado a utilizar el tipo de cambio como estabilizador automático ante shocks de demanda, mientras que la instalación de metas de inflación debería contribuir a lograr la estabilidad de precios y a configurar un esquema macroeconómico más sostenible y apropiado para el crecimiento de la economía en el largo plazo. Esta estrategia de gradualismo fiscal es adecuada, dado que lograr el equilibrio de las cuentas públicas rápidamente hubiese vuelto el programa inviable desde la óptica política y social. ¿Será suficiente? La inquietud ahora es si las medidas dispuestas serán suficientes para volver a crecer, crear empleo en el corto plazo y sostener este proceso en el tiempo. La respuesta es afirmativa. Es que la eliminación del cepo cambiario y la normalización de las relaciones con el mundo y con las empresas locales, junto a la corrección de precios relativos, deberían sentar las bases para la recuperación de la inversión, y con ello, para el inicio de un nuevo ciclo de expansión. Este año, la economía podría volver a crecer tímidamente en el último cuarto (+1,2 por ciento), cerrando 2016 con una caída de 0,8 por ciento promedio. Por su parte, la inflación debería desacelerarse, de la mano del apretón monetario emprendido hasta el momento y –dado que no es esperable un nuevo ajuste de precios relativos en lo que queda del año–, el cierre de 2016 apunta a un ritmo de suba de los precios de 32,6 por ciento anual. Esto será acompañado por un tipo de cambio que cerraría a 16,28 a fin de 2016, para marcar una depreciación adicional de 11,8 por ciento en los próximos meses, y de 41,6 por ciento en todo el año. Giro con obstáculos El Gobierno ha dado un giro de 180 grados en el rumbo económico y ese camino presenta obstáculos y desafíos. En la hoja de ruta, la calidad de las medidas y los consensos tácticos alcanzados serán determinantes para consolidar la nueva etapa. En lo inmediato, que la economía no demore en repuntar y que la inflación ingrese en un sendero declinante con estabilidad del sistema cambiario serán claves para descomprimir tensiones y aumentar las chances de éxito del programa. En paralelo, habrá que focalizarse en la agenda de mediano plazo, que incluye el desarrollo del mercado de capitales, la motorización de las actividades productivas y un nuevo patrón de inserción internacional. Que esto suceda será clave para generar una mejora del crecimiento potencial que dote de sustentabilidad al proceso de expansión.

