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Tasas vs. dólar: ¿es posible solucionar la puja antes de las elecciones?

Un informe de la Fundación Mediterránea analiza cómo podría ser una salida a esta pulseada de variables que afecta la actividad. Por qué el contexto político es más relevante que el económico. 

10 de mayo de 2019 a las 03:50 p. m.
Tasas vs. dólar: ¿es posible solucionar la puja antes de las elecciones?
DÓLAR. La presión por la divisa mermó en los últimos días, pero la volatilidad está latente. (La Voz / Archivo)

Primer acto: sube el dólar y, para frenar una posible corrida, el Banco Central (BCRA) aumenta las tasas de interés.

Segundo acto: al suceder esto, los ahorristas se vuelcan a los plazos fijos y no a la divisa estadounidense.

Tercer acto: como ocurre esta calma, las tasas vuelven a bajar, se renueva la presión sobre el dólar y el ciclo comienza de nuevo, repitiéndose una y otra vez.

El título de la obra podría ser "la crisis financiera en Argentina", que ya tiene varias versiones a lo largo de la historia, con estas dos variables de la economía en una puja permanente.

En un informe elaborado por el investigador Gustavo Reyes, de la Fundación Mediterránea, se analiza que es una pulseada que parece difícil de solucionar en el corto plazo, ya que el principal componente que la afecta no es económico sino político: las próximas elecciones nacionales.

Hasta octubre, según Reyes, lo único que puede lograr el Gobierno es un "puente" que estabilice las "turbulencias cambiarias" hasta que quien continúe decida qué plan específico aplicar para frenarlas del todo.

Círculo vicioso

Para el economista que integra el Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), la decisión del BCRA de endurecer la política monetaria, con el aval del FMI para usar más "municiones", tiene que ver con la necesidad de frenar las presiones sobre el dólar.

El terreno político es el que más empantana el proceso: "La difícil solución a estos problemas se potencia con los posibles cambios bruscos en las reglas de juego económicas que pueden acontecer en el panorama poselecciones (temor al retorno de controles cambiarios, mayores regulaciones al sector exportador, relación con los organismos internacionales de crédito, reestructuración forzosa de la deuda, etcétera)", afirma Reyes.

El círculo vicioso se retroalimenta en la economía cotidiana: pese a la cero emisión del BCRA, los agentes económicos demandan menos dinero ante la incertidumbre electoral y eso eleva las presiones sobre el tipo de cambio y la inflación. Entonces, el Banco Central recurre a las letras Leliq para absorber pesos, lo que presiona al alza a las tasas de interés y esto a su vez aumenta nuevamente el stock de dicha deuda del Banco Central en forma automática.

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"El aumento de la deuda remunerada de la autoridad monetaria vuelve más inestable el cumplimiento futuro del compromiso de emisión cero de Base Monetaria y esto, lógicamente, hace caer nuevamente la demanda de pesos", explica el economista.

Salida difícil

La realidad es que, desde febrero, la estrategia de subir tasas para frenar al dólar no ha mostrado gran eficacia, por los motivos antes mencionados.

Pero, como se dijo, no se trata de una situación que Argentina no haya vivido con anterioridad; por ejemplo, en la previa de la crisis de 2001, o de la hiperinflación de fines de los \'80.

Según Reyes, hubo casos en que la solución llegó con "explosiones", como "la tablita" de Martínez de Hoz, el final del Plan Primavera o el último año de la convertibilidad.

"La similitud es que, en todos estos episodios, las mayores tasas calmaron al tipo de cambio solamente en forma temporal, pero luego la economía terminó en una gran crisis", recuerda Reyes.

Pero también hubo experiencias positivas, a través de planes específicos que frenaron la puja de tasas y dólar. Por ejemplo, cita el Plan Bonex de 1989, que lo logró con una "drástica sustitución forzosa de bonos y plazos fijos". Y también el Plan Austral y la convertibilidad, como programas con fijación cambiaria.

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La clave en estos últimos casos es que "fueron implementados por gobiernos que tenían en su momento un importante horizonte político por delante al momento del lanzamiento del plan", subraya Reyes.

Esto es lo que pone en problemas a la gestión actual. "El hecho de que solamente resten seis meses para las elecciones presidenciales es sin duda una enorme restricción para que el actual gobierno lance un plan que corte definitivamente este proceso (no puede asegurar que va a seguir en sus funciones para terminar de ejecutarlo)", resume reyes.

Y concluye: "El escenario más probable es que, de acá a las elecciones, la economía continuará con la peligrosa puja entre las altas tasas de interés y las presiones cambiarias".