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Sin reformas, la Asignación podría fracasar

El mecanismo adolece de tres debilidades que se deberán mejorar para lograr su sustentabilidad. Bianca Andreini.

24 de abril de 2011 a las 12:02 a. m.
Bianca Andreini (Economista de IDESA)
Sin reformas, la Asignación podría fracasar

Los programas de transferencia monetaria condicionadas son una política muy difundida en Latinoamérica e incluso en países desarrollados. Su principal atractivo es que, al asistencialismo tradicional, se le agregan elementos de promoción social. En particular, se incentiva la inversión en salud y educación de los hijos de las familias pobres para que tengan mejores oportunidades de progreso que las de sus padres. En más de dos décadas de aplicación de este tipo de programas, una enorme cantidad de estudios que evalúan sus resultados aportan elementos que ayudan a potenciar sus virtudes y minimizar los errores. Estos antecedentes sugieren que la Asignación Universal por Hijo adolece de tres debilidades. Una es de carácter institucional. Más por mezquindades políticas que por falta de consensos, se aprobó con un decreto en lugar de una ley sancionada democráticamente en el Congreso. Lo que podría haber sido una política de Estado, se redujo deliberadamente a la política de un gobierno. La otra es financiera. El programa se financia con fondos de la Anses, es decir, con los recursos generados por violar la movilidad de los haberes previsionales. El mecanismo es éticamente censurable y no es sostenible, como lo prueba el más de medio millón de juicios que la Anses no registra en su pasivo y que habrá que afrontar en el futuro. Finalmente hay una gran debilidad de gestión. La condición es la inscripción como alumno, no la asistencia a la escuela. Es decir, se ignora que el principal problema, sobre todo en el nivel medio, es la deserción. Esta debilidad se potencia por el primitivo mecanismo de control que utiliza la Anses. La Libreta Nacional de Seguridad Social, Salud y Educación es de una concepción arcaica, propia de épocas en las que no estaba desarrollada la informática ni Internet. Su utilización contribuye a engrosar la burocracia, el maltrato a la gente y brinda oportunidades para el fraude y clientelismo. Estas debilidades alertan que la Asignación Universal por Hijo tiene altas probabilidades de sucumbir en los mismos vicios de los programas asistenciales anteriores, como el Plan Jefes o el Plan Trabajar. Es decir, en el mejor de los casos aportarán paliativos pero muy poco de solución a los problemas estructurales de la pobreza. Por esto, en la agenda del próximo gobierno es fundamental que se incluya la institucionalización del programa como política de estado, un mecanismo de financiamiento sustentable y la modernización de los instrumentos de gestión.