Ruidos políticos al final del blanqueo al 10%
El revés del Gobierno por Ganancias sembró dudas por la introducción de nuevos impuestos.
El último día de 2016 vence el plazo para que quienes blanqueen tenencias y bienes paguen el impuesto especial del 10 por ciento, ya que desde el 1° de enero el costo subirá al 15 por ciento.
Los asesores impositivos están a toda máquina para poder ingresar los trámites, y siguen planteando estimaciones de entre 80 mil y 100 mil millones de dólares exteriorizados, al final del plazo, el 31 de marzo de 2017.
Sin embargo, los vaivenes políticos frenan a quienes estaban reacios a sincerar todos sus bienes. En los últimos días, fin de semana largo incluido, los clientes consultaban a los contadores sobre qué podían esperar del proyecto de la oposición para reformar Ganancias, que el martes tuvo media sanción de Diputados.
Es que la iniciativa pretende paliar el alto costo fiscal de la reforma creando impuestos que impactan en las decisiones de inversión, en general, y en quienes pretenden ingresar al blanqueo, en particular. Más allá de la alta probabilidad de que el proyecto no pase el Senado o sea vetado, la incertidumbre se generó.
Varios gravámenes inquietan: el capítulo destinado a gravar la renta financiera que, en realidad, sólo se prevé aplicar a intereses de Lebac y plazos fijos de más de 1,5 millones de pesos.
“Los asesores financieros ya están aconsejando vender los títulos, por las dudas”, señaló un contador que está realizando trámites para el sinceramiento. El Impuesto a las Ganancias por operaciones con dólar futuro también genera escozor.
Otro punto controvertido es la reinstauración del impuesto a los dividendos, un tributo que había instaurado Cristina Fernández en los últimos años de su mandato y que Mauricio Macri eliminó apenas asumió.
En cualquiera de estos casos, el impacto inmediato será retraer inversiones (nadie quiere ingresar a un lugar del cual no puede salir) y ahorros en los instrumentos gravados.
Para quienes ingresen al blanqueo, específicamente, la alternativa de que los inmuebles improductivos de más de 15 millones de pesos (alrededor de un millón de dólares) abonen una tasa adicional es una luz de alerta. En realidad, implicaría una tasa del 1,5 por ciento (si se suma este nuevo impuesto más Bienes Personales, que bajará al 0,75 por ciento), apenas por encima de la tasa máxima que abonaba este año.
Pero el problema es el cambio de reglas de juego. “La gente está entrando al blanqueo con una situación y ahora se encuentra con que la situación puede cambiar y no le gusta”, advirtió la tributarista Dina Castillo.
Inmuebles en sociedades. Uno de los pocos puntos que quedaba con cierta incertidumbre en el régimen del sinceramiento era la posibilidad de exteriorizar a nombre del accionista bienes que ya eran “blancos” y que estaban en el patrimonio de sociedades.
La ley y la reglamentación sí lo permiten, pero los funcionarios de la Afip dijeron que no, y el organismo ratificó su posición en contra en su sección de preguntas frecuentes y en el espacio consultivo con el Consejo Profesional de Ciudad de Buenos Aires.
De todos modos, los contadores lo están haciendo. “Técnicamente, sí se puede blanquear a nombre propio un inmueble que haya sido declarado por una sociedad de la cual la persona es accionista”, ratifica Castillo.
Esta es una oportunidad muy importante para sacar de estructuras societarias inmuebles que estaban inmovilizados porque cualquier transferencia (aun a los propios dueños) implicaba pagar el 35 por ciento de Ganancias, entre la diferencia del valor de venta y el del patrimonio, que, en caso de activos de muchos años, está cercano a cero.

