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Rompecabezas de la economía mundial

La coyuntura global sigue enmarcada por la disputa financiera en torno a quiénes y cómo se pagan los platos rotos de la fiesta financiada por la “exuberancia irracional” de los mercados durante la década pasada. Marina Dal Poggetto.

19 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Marina Dal Poggetto (Directora y Economista de Estudio Bein & Asociados)
Rompecabezas de la economía mundial

La coyuntura global sigue enmarcada por la disputa financiera en torno a quiénes y cómo se pagan los platos rotos de la fiesta financiada por la "exuberancia irracional" de los mercados durante la década pasada. Por un lado, Estados Unidos viene intentando acelerar el proceso de desendeudamiento de los hogares y bancos a través de una configuración de tasas de interés bajas y dólar debilitado, definida por los programas de inyección de liquidez sistémica ("QE1" y "QE2"). En Europa, mientras el Banco Central Europeo inicia la suba de la tasa de interés para moderar una inflación impulsada por el boom de precios de materias primas resultante, la periferia europea intenta ganar más tiempo para financiar los agujeros fiscales sin generar en el medio un escenario de default y disrupción financiera global. Por último, los países emergentes absorben el daño colateral del QE2 al enfrentarse al dilema monetario de fortalecimiento de sus monedas con aceleración inflacionaria. Mientras tanto, la foto de este mundo que crece a tres velocidades muestra una gran disparidad en términos de PBI per cápita aun corregido por paridad de poder adquisitivo. Es decir, unificando la capacidad de compra a partir de los distintos precios relativos de cada economía. En primer lugar, las economías desarrolladas de crecimiento moderado (Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Japón) se ubican en la cima del ranking de PBI por persona con un valor en torno a los 40 mil dólares anuales. Por el lado de las economías de la periferia europea que entraron tarde al tren del desarrollo (España, Italia, Grecia, Portugal), y que hoy se encuentran en zona de recesión, el PBI per cápita está algo por debajo, entre 25 mil y 35 mil dólares. Sin embargo, el escenario de ajuste hacia adelante para estabilizar la deuda del fisco determina una caída estructural de la economía que dejará en evidencia, tarde o temprano, la sobreestimación de sus niveles de vida. Por último, se ubica el mundo emergente de crecimiento rápido que se sigue beneficiando del viento de cola generado por una coyuntura de altos precios de las materias primas y del set de tasas de interés internacionales excepcionalmente bajas en el mundo desarrollado. Este grupo, a diferencia de la periferia europea, construyó su modelo de crecimiento sobre la base del ahorro interno y de superávits gemelos (fiscal y externo), dinámica que permitió la construcción de un colchón prudencial de reservas que ha permitido -viento de cola mediante- extender en el tiempo el proceso de crecimiento. Dentro de los emergentes de crecimiento rápido podemos identificar dos subgrupos: los países más grandes de América latina (Brasil, Argentina y Chile) con un PIB per cápita promedio en torno a los 14 mil dólares, y las economías de Asia (China e India) que cuentan con PBI per capita de 5.500 dólares.La ley de convergencia tiende a verificarse en el largo plazo: mientras en un extremo las economías desarrolladas con alto PBI per cápita crecen moderadamente, los países en vías de desarrollados de bajo PBI per cápita (China e India) crecen muy rápido. En este esquema, nuestra economía se ubica en el grupo de crecimiento rápido de América latina, con un PBI per cápita corregido por paridad de poder adquisitivo de 16 mil dólares, en un paso intermedio entre las economías asiáticas de crecimiento muy rápido y la periferia europea estancada. Y si bien no contamos con el margen de maniobra de Asia Emergente, que cuenta con un ratio de inversión a PBI del 40 por ciento, tampoco tenemos la desventaja de cargar con un abultado stock de deuda pública, como la periferia europea, que más temprano que tarde, termina impactando negativamente en la trayectoria del crecimiento. ¿Seremos capaces de organizarnos para aprovechar esta oportunidad que nos brinda el mundo?