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Para el Gobierno, la misión está cumplida

La estrategia del Gobierno para que las fábricas internacionales de tractores y cosechadoras que venden en el mercado interno produjeran en el país se concretó a velocidad supersónica. Alejandro Rollán.

22 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Para el Gobierno, la misión está cumplida

La estrategia del Gobierno para que las fábricas internacionales de tractores y cosechadoras que venden en el mercado interno produjeran en el país se concretó a velocidad supersónica. En un plazo de seis meses, las empresas Case-New Holland, John Deere y Agco, que se reparten el 80 por ciento del mercado de los dos rubros de la maquinaria agrícola de mayor valor, decidieron invertir en el país. Algunas hacía más de 20 años que ya no fabricaban en la Argentina. Motivos. El exceso de velocidad con el que se condujeron las empresas tuvo sus razones. O se apuraban a cerrar un acuerdo de inversión o continuaban sin vender en el país. "Siempre hay motivo para invertir en el país, por el tamaño de su mercado, pero hay que admitir que con el bloqueo a las importaciones, la decisión se aceleró", reconoció ante La Voz del Interior Frank Keller, gerente general de Agco Argentina.En julio y agosto, precisamente, Agco no vendió ninguna cosechadora. En igual período, John Deere sólo logró colocar dos. CNH, en Córdoba. Más aliviado estuvo en esos meses el grupo italiano Case-New Holland (CNH), que aceleró más rápido y fue el primero en cerrar el acuerdo de sustitución de importación. En abril anunció una inversión superior a los 100 millones de dólares para fabricar tractores y cosechadoras en una planta en el barrio de Ferreyra, en Córdoba. Generará 600 nuevos puestos de trabajo directos y 1.500 indirectos. La segunda en llegar a la meta exigida por el Gobierno fue John Deere. El 26 de septiembre, la empresa estadounidense anunció que invertirá en los próximos tres años 130 millones de dólares en la ampliación de su fábrica de Granadero Baigorria (Santa Fe), donde iniciará la producción de siete modelos de tractores y cuatro de cosechadoras. También ampliará el centro de almacenaje de repuestos y componentes, y el centro de entrenamiento para clientes y concesionarios. Con la ampliación de las líneas de producción, la fábrica, que hoy posee 520 empleados en un área construida de 40 mil metros cuadrados, generará 300 nuevos empleos directos y mil indirectos. Sustitución. Quizá se le pueda reprochar al Gobierno el método, basado en una restricción total de los ingresos de los equipos, para que las empresas reemplazaran las importaciones por fabricación nacional. No así el fin, que finalmente redundará en más producción nacional y más mano de obra. Con una agricultura nacional que ya produce 100 millones de toneladas de granos y una demanda doméstica de tractores que, en condiciones normales, ronda las ocho mil unidades anuales, las empresas han considerado que el mercado argentino está en condiciones de generar retorno a sus inversiones. Esta vez, ninguna optó por dar el portazo, como lo habían dado en los años de 1990.