Mensaje político para la Argentina en la OMC
Las naciones que hicieron el reclamo ante la Organización Mundial de Comercio deberán cumplir con formalidades que les llevarían al menos un año si quieren avanzar más allá del telegrama político que ya mandaron. Dante Sica.
Por ahora, y por lo menos por dos años, el reclamo contra la Argentina que hicieron en forma conjunta 40 países en la Organización Mundial de Comercio (OMC) es un mensaje eminentemente político. Pero se convierte en una verdadera señal de alerta si se lo mira en un contexto al que se suma el retiro de los beneficios del Sistema General de Preferencias (SGP) por parte de Estados Unidos y al descontento de nuestros socios del Mercosur por las trabas al ingreso de sus productos al país. Como cuando se toma distancia para apreciar en perspectiva a una obra de arte, estamos en un punto en el que resulta claro que los tintes de la política local empiezan a poner grises en las relaciones con el mundo. El Gobierno tiene todavía un buen margen para evitar que su obra termine siendo un cuadro con una gran mancha negra, por lo menos en el marco de la OMC. Porque las naciones que hicieron el reclamo, encabezadas por Estados Unidos, México y la Unión Europea, deberán cumplir aun con formalidades que les llevarían al menos un año. Eso si es que en efecto quieren avanzar hacia algo más fuerte que el telegrama político que ya mandaron. En ese caso, deberán pedir la conformación de un panel en la OMC (especie de demanda con la aplicación de eventuales sanciones) lo que demandaría, cuando menos, un año. En ese tiempo deberían presentar pruebas por escrito y verificables. Luego, si las pruebas son aceptadas y no recusadas, resta un año más para que el panel tome una decisión concreta en relación al caso.Hay que tener en cuenta que la OMC es el organismo multilateral de regulación del comercio para la mayoría de los países del mundo. Su misión es velar por la defensa de las corrientes comerciales e impulsar rondas multilaterales para reducir las trabas existentes al comercio. También busca evitar la proliferación de prácticas proteccionistas ante una coyuntura de crisis económica, que tienden a afectar más a los países en desarrollo debido a su menor disponibilidad de recursos para compensar los efectos nocivos de estas políticas. Pero en un contexto de desaceleración (o caída) de la economía global, como el que se desató tras la crisis financiera de 2008-2009, fue particularmente importante la pérdida de protagonismo y eficacia de la OMC. Agravada por el escaso avance de la Ronda Doha y por el resurgimiento de diversas medidas de restricción al comercio que en su momento fue bautizada como "proteccionismo reptante". Sin embargo, al volverse más predecible la evolución de la economía mundial los organismos de regulación como la OMC vuelven a tener mayor significado para los países. Además, la OMC continúa siendo el estamento al que las naciones recurren cuando consideran que ciertos países miembros no están cumpliendo con sus compromisos en materia de comercio internacional. En el marco de esta situación actual es que se produjo la declaración conjunta de los 40 países contra la Argentina, quienes la acusan de una creciente implementación de prácticas que no se avendrían con la regulación de la OMC. Se trató de un comunicado relativamente inesperado, ya que si bien se estaban multiplicando los reclamos de naciones en forma individual, cosa bien diferente es que se hayan coordinado para expresar una voz común ante la OMC. Y es que el costo no debe medirse sólo en términos de magnitud de represalias comerciales, estas señales hay que evaluarlas además en términos de sus posibles "derrames" políticos. Es difícil predecir y ponderar el costo que tendrá para la Argentina incomodar a la mayoría de sus socios comerciales en términos económicos, comerciales, políticos y diplomáticos. De todas maneras, es claro que las implicancias se verán potenciadas en tanto estas políticas con una mirada interna se extiendan en el tiempo y se persista en no apreciar la integridad de la pintura. El comunicado conjunto ante la OMC, el retiro de los beneficios del SGP por parte de Estados Unidos y las constantes tensiones con Brasil y Uruguay en el marco del Mercosur, son señales a las que conviene atender. No hay que esperar a que no se vea ningún color en el cuadro.
*Ex secretario de Industria y director de Abeceb.com

