Más probabilidad de una recesión extendida a todo 2015
El Gobierno sigue con su vocación de atacar más las consecuencias que las causas de los problemas. Mientras, el escenario económico continúa en su sendero de deterioro.
El escenario económico continúa su sendero de deterioro. Mientras las luces amarillas crecen de la mano de los mayores desbalances internos y de algunas señales de alerta provenientes del frente externo, el Gobierno sigue dando muestras de su vocación por atacar las consecuencias y no las causas de los problemas. En primer lugar, el proyecto de ley enviado al Congreso, que propone un cambio voluntario de agente de pago y de jurisdicción (para los holdins), y la reapertura del canje (para los holdouts ), genera dudas sobre si Argentina podrá salir del default a principios de 2015. Esta resulta una condición fundamental para acceder al financiamiento externo el año próximo, lo que podría dar paso a una (leve) recuperación económica. Además, las autoridades tampoco parecieran dar muestras que apunten a reducir la incertidumbre, sino todo lo contrario. En primer lugar, el rojo fiscal continúa ampliándose a paso acelerado y en junio se triplicó con relación al año previo. Esta situación se explica por la aceleración de los gastos primarios, que durante el sexto mes del año crecieron a un ritmo de 56 por ciento interanual, de la mano de una suba de 112 por ciento de los subsidios energéticos. Con ello, persisten las presiones del Tesoro sobre la emisión monetaria y, como resultado, sobre el mercado cambiario y la inflación.En este contexto, y de la mano de nuevos máximos del dólar blue y del contado con liquidación, el Banco Central (BCRA) comenzó a desanclar la cotización de la divisa en la plaza oficial. Si bien este movimiento parece lógico desde la óptica de la competitividad y de la escasez relativa de dólares (sobre todo tras la caída en el precio de la soja), genera dudas sobre cuál será el ancla inflacionaria de cara al futuro. Además, tampoco queda clara la estrategia en materia de tasas, dado que la autoridad monetaria intentó recortarlas a principios de agosto, pero rápidamente tuvo que revertir esta medida.A su vez, el Gobierno apuesta a una batería de medidas que incentiven el consumo para contrarrestar la caída en la actividad y, en especial, del empleo. Sin embargo, como el déficit fiscal (y su financiamiento con emisión monetaria) se encuentra en la base de los desequilibrios macroeconómicos, esto no hace más que deteriorar las expectativas, dado que se advierte que para esto el BCRA tendrá que emitir más moneda y, como resultado, subir las tasas de interés y el precio del dólar.Finalmente, también se envió al Congreso una nueva ley de abastecimiento que habilita una fuerte intervención en las empresas privadas. Más allá de que la historia argentina ha probado la inefectividad de este tipo de instrumentos como herramienta antiinflacionaria, esto continuará debilitando la inversión, en particular la extranjera, resintiendo también la oferta futura de dólares. Así, las perspectivas para lo que resta de 2014 y para el año próximo se presentan más inciertas. Si las autoridades no lograran salir de la situación de default en el arranque de 2015, el escenario económico para el año próximo será sin dudas más sombrío. La restricción externa continuará más vigente que nunca, lo que seguirá presionando sobre el mercado cambiario, dificultando el acceso a divisas de parte de las empresas y manteniendo el sesgo negativo de las expectativas. Como resultado, la actividad no podrá recuperarse y, en cambio, se mantendrá el sesgo negativo de 2014. Aunque no se trata de un escenario de descontrol, sí supone que se mantendrán elevados los niveles de incertidumbre.Por tanto, en los próximos meses habrá que estar atentos a las señales que dé el Gobierno de querer llegar a un acuerdo con los holdouts lo antes posible y sobre cómo conducirá la economía en lo que resta de su gestión. Lamentablemente, por ahora los indicios no son positivos.
*Director de abeceb.com y exsecretario de Industria de la Nación

