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Los sectores que ganaron y los que ganarán

Hubo muchos sectores ganadores en la economía argentina de 2010 y tienen todas las condiciones para que este año puedan mantener esa performance. Dante Sica

23 de enero de 2011 a las 12:02 a. m.
Dante Sica (Director de Abeceb.com)
Los sectores que ganaron y los que ganarán

En 2010, los sectores con mayores índices de crecimiento fueron aquellos que, a raíz de la crisis global, habían tenido fuertes caídas en 2009. Para este año se espera que la senda ascendente continúe aunque a tasas menores, debido a que la comparación se realizará con respecto a un período de recuperación y a que ciertos aspectos que jugaron a favor en 2010 estarán ausentes. En este sentido se destaca el aspecto climático favorable que permitió una cosecha récord en la campaña agrícola 2009/2010.Los sectores ganadores de este año serán nuevamente los impulsados por la demanda de los países emergentes –principalmente Brasil y China–, y también los que se focalizan en el abastecimiento del mercado interno (impulsados por el acceso al crédito en cuotas sin interés).El crecimiento de la capacidad de consumo de la población en los principales socios comerciales de la Argentina, proporciona grandes oportunidades a sectores tales como el automotor, el complejo oleaginoso, el sector minero y la siderurgia, que verán traccionada su demanda vinculada a la exportación (siempre y cuando no se den restricciones, como lo fue el cierre a la importación de aceite de soja por parte de China).Por otra parte, aquellos sectores que apuntan su producción hacia el mercado interno, también continuarán disfrutando de las condiciones que motivan su dinámica: la fuerte inflación, así como los planes de cuotas fijas y las bajas tasas de interés reales, provocarán que el público continúe adelantando las decisiones de consumo en un año electoral, lo que sumado a las restricciones de importaciones existentes, continuará beneficiando a sectores tales como el de electrodomésticos, motos, calzado y textil.Esta dinámica de crecimiento llevó a que en el último año, muchas de las empresas de estos sectores encaren proyectos de inversión, suficientes como para hacer frente a la creciente demanda prevista para este año, aunque de menores magnitudes que en otros países de Latinoamérica como Brasil o México.Hoy por hoy, ciertos factores ayudan a que se sostenga la competitividad externa de ciertos productos nacionales: un tipo de cambio que no sufrió la apreciación que sí vieron las monedas de la mayoría de los emergentes (a raíz de la intervención del tipo de cambio por el Central), fuentes baratas de energía por los subsidios en el sector, políticas comerciales defensivas y de promoción de la producción local. Las amenazas. Sin embargo, dos cuestiones pueden amenazar la competitividad en el mediano plazo. La primera es el problema inflacionario. La competitividad vía costos relativos, con respecto a los principales competidores del continente (Brasil y México), es una cuestión que comienza a mostrar signos de agotamiento, a raíz de los aumentos de precios y remuneraciones que en los últimos años se dieron en la Argentina. El aumento de salarios medidos en dólares, para el último año, se ubicó en torno al 18 por ciento, una situación que claramente socava la competitividad en los mercados internacionales.Otro punto álgido es la utilización de la capacidad instalada, donde tal vez el ejemplo más sensible sea el del sector energético. Si bien el uso de capacidad ociosa es uno de los principales factores sobre los que se sostiene la recuperación post-crisis, si en dicho proceso no se llevan adelante fuertes planes de inversión (por falta de financiamiento o incertidumbre), se puede limitar el crecimiento.Al interior de cada sector, hoy se presentan situaciones muy heterogéneas en cuanto al posicionamiento en los mercados, el acceso al financiamiento y la exposición al riesgo regulatorio. A nivel global, sin embargo, y en una mirada a más largo plazo, será importante comenzar a encarar políticas que apunten a desacelerar la inercia inflacionaria y que generen un marco propicio para impulsar inversiones en mayor capacidad instalada para que permitan continuar en una senda de crecimiento sostenido.