La próxima pulseada, por el salario mínimo
El martes tendrá lugar la primera reunión del Consejo compuesto por empresarios y gremialistas.
Buenos Aires. Las negociaciones para determinar el nuevo salario mínimo perfilan convertirse en el próximo escenario de pulseada entre el Gobierno de Cristina Fernández, los empresarios y los sindicatos, encabezados por el titular de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano.
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, oficializó para el martes próximo la primera reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil que debe acordar cuál será el aumento de ese ingreso desde el mes próximo.
El anuncio de la convocatoria del Consejo que integran el Gobierno, las centrales empresariales y la CGT y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) lo hizo anteayer la presidenta Cristina Fernández cuando anticipó el aumento de 16,90 por ciento de las jubilaciones y de 22,20 de las asignaciones familiares y universal por hijo.
Entonces, la Presidenta les pidió responsabilidad a los sindicatos en la negociación del salario mínimo ante la existencia de un porcentaje elevado de trabajadores no registrados. Del mismo modo que les hizo igual reclamo a los empresarios para que no trasladen a los precios de sus productos los previsibles incrementos en la demanda derivados de los incrementos jubilatorios y de asignaciones.
Los pedidos presidenciales serán puestos a prueba en las negociaciones que determinarán el aumento del salario mínimo, que desde enero es de 1.500 pesos después de pasar de 1.240 a 1.400 en agosto de 2009 y a 1.440 en octubre.
La intención del Gobierno sería aumentar 13 por ciento el salario mínimo, con lo que se ubicaría en alrededor de 1.700 pesos. Pero fuentes de la CGT dejaron trascender una pretensión mayor, aunque no le pusieron números.
La hipótesis se sustenta en la reiterada afirmación del jefe de la CGT, Hugo Moyano, en el sentido de que la inflación que debe servir como parámetro para la negociación salarial es "la del supermercado".
Con todas las letras lo subrayó ayer el titular del sindicato de trabajadores rurales Uatre, Gerónimo Venegas. Distanciado de Moyano y políticamente cercano a Eduardo Duhalde, Venegas dijo que el aumento debe ser de 30 por ciento de modo que el salario mínimo llegue a 2.000 pesos.
"De acuerdo con la inflación que ha habido y con que hemos estado discutiendo todos (en las paritarias) por encima de 30 por ciento, yo creo que por ahí tiene que rondar el aumento salarial", argumentó el sindicalista rural.
El nuevo salario mínimo servirá, además, para atizar la polémica entre el Gobierno y la oposición por el 82 por ciento móvil para los jubilados que esta última pretende convertir en ley en agosto.
Es que con el aumento anunciado el miércoles, la jubilación mínima llegó a casi 70 por ciento del salario mínimo, lo que descenderá cuando el Consejo fije el nuevo ingreso para los trabajadores.

