La negación como realidad
Negar la tasa de inflación real puede ser una mentira entendible para el Gobierno. Roxana Acotto.
Negar la tasa de inflación real puede ser una mentira entendible para el Gobierno. Los bonos atados a este indicador y otros aspectos de la economía son "sensibles" al índice oficial, aunque nadie lo tome en serio en la actividad privada. Decir que Argentina no tiene problemas de energía o que –en todo caso– es el crecimiento el que nos complica un "poquito", se puede justificar como parte de la disputa política inherente a la gestión pública.Defender la política ganadera del Gobierno y explicar la caída del stock de vaquitas por la "sojización" de la tierra podría verse como la exageración de una de las aristas menores del problema que nos llevó a exportar menos bifes que nuestros hermanos uruguayos.Sostener que la Argentina está integrada al mundo como nunca en su historia mientras las inversiones siguen esquivas y nos diluimos en nuestro peso relativo en la región puede ser una forma novedosa de entender la política de integración al planeta desde un atril ideológico que no admite "ni un paso atrás".Difundir encuestas que –el domingo pasado, horas antes del escrutinio– sostenían un virtual empate técnico entre Filmus y Macri puede entenderse, incluso, como una "picardía" política de patas cortas. Contextualizar el triunfo de Macri en Buenos Aires diciendo que el 55 por ciento de los electores se oponen al actual jefe de Gobierno porteño no deja de ser una "chicana" válida en el arte de lo posible que es la política.Asegurar que Filmus va a dar vuelta ese resultado y lograr los votos necesarios para arrebatarle la jefatura a Mauricio –que es Macri– es una demostración válida de fe que –como se sabe– no es un vector racional. Ahora... decir que no hay faltantes de combustibles y que –a lo sumo– se verifican algunas colas en contadas estaciones de servicios es, lisa y llanamente, una tomadura de pelo a todos y cada uno de los argentinos (mayoritariamente del interior) que rebotan frente a los surtidores o –si hay suerte– deben conformarse con cargar 50 ó 100 pesos, aun en puntos de abastecimiento en las rutas del país.De Amado Boudou sabemos que es buen polemista y que le gusta tocar la guitarra. Ahora nos queda la duda de si esta afirmación sobre la (no) escasez de combustibles fue un notable ejercicio de cinismo o un pequeño brote psicótico que lo alejó –ojalá que transitoriamente– de la realidad.

