La inflación quita competitividad al dólar
La preocupación principal es la "película", no la foto. El país es competitivo hoy, pero la inflación va limando esta ventaja.
"Vamos a sostener todas las variables macroeconómicas, desde un tipo de cambio competitivo para que sea un negocio producir y exportar". Así le respondió la presidenta Cristina Fernandez a Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria, que pidió un dólar superior a cuatro pesos, y a José Ignacio de Mendiguren, secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA) quien pidió medidas para evitar la pérdida de competitividad.
Para la consultora Abeceb.com el dólar real en la actualidad (deflactado por la inflación estimada) está en 1,46 peso, apenas por encima del nivel que fijó Eduardo Duhalde al devaluar en enero de 2002.
Este valor, así planteado, no dice demasiado. Hay muchos otros factores que inciden en la competitividad de la economía y el poder de compra interno, dos variables clave, a la hora de ver la evolución del dólar.
Intención y acción. Aunque el discurso y la intención oficial apunta a la política de tipo de cambio alto (que se mantuvo durante toda la década de 2000) lo cierto es que para el Gobierno es cada vez más difícil mantener la competitividad a través del mercado cambiario.
Según coinciden los economistas y empresarios consultados por La Voz del Interior , el valor actual del dólar real aún es competitivo, pero lo que preocupa es la evolución prevista para el resto del año tanto en el "billete verde" como en los precios internos.
En general, el consenso (en línea con lo manifestado por diversos funcionarios nacionales) es que hasta mediados de año el valor nominal del dólar se mantendrá en torno a los 3,90 pesos actuales. En un período de fuerte liquidación de divisas por la venta de la cosecha gruesa, el Banco Central debe intervenir con compras para sostener el valor.
Para el segundo semestre se espera que comience a subir lentamente, pero sin superar los 4,20 (o incluso menos). Es decir, una suba nominal inferior al 10 por ciento.
En cambio, la inflación podría, según distintas proyecciones privadas ubicarse entre el 20 y el 35 por ciento anual.
Así, el tipo de cambio real quedará más atrasado hacia fin de año. "Hay una tendencia muy clara a la inflación en dólares alta en Argentina. En un escenario de inflación de 20/25 por ciento para 2010, con un dólar estable, se perdería competitividad a un ritmo de 15 por ciento anual", evalúa Jorge Vasconcelos del Ieral de la Fundación Mediterránea.
Un ancla muy pesada. "A nuestro entender el problema no está en el tipo de cambio, sino en la inflación. Pedir una suba del dólar nominal en un contexto de alta inflación, reavivaría mucho más el proceso de suba de precios", acota Dante Sica, titular de Abeceb.com y ex secretario de Industria bonaerense.
"Hablar de devaluación es discutir la consecuencia, no la causa. La estructura de costos industriales, con un alto contenido importado, y la toma de decisiones de los agentes económicos, quitaría el efecto real de una devaluación", agrega.
Está claro, por las declaraciones oficiales que no hay intención de modificar el valor del tipo de cambio, ya que el Gobierno está utilizando el dólar "planchado" como un ancla para evitar una suba mayor de precios.
"Ahora se abre una puja clave: la necesidad del país, desde el punto de vista productivo, porque pierde competitividad, y el hecho de que una corrección del dólar no es más que una medida puntual para ganar tiempo porque esa competitividad enseguida se perdería por la suba de precios", coincide el economista cordobés Federico Giesenow.
"Es que el Gobierno debería buscar otra ancla antiinflacionaria, que no sea el tipo de cambio, como desacelerar (no reducir ni ajustar) la fuerte expansión del gasto público", agrega Vasconcelos. Precisamente, las erogaciones del Tesoro se movieron a un ritmo cercano al 38 por ciento en lo que va del año, superior en unos 10 puntos a lo que aumentan los ingresos.
Una ayuda vecina. Aunque el nivel del dólar real está bastante relegado de lo que fue en otros momentos, al mirar el tipo de cambio multilateral, la cosa cambia.
La recuperación del real y el euro, sobre todo el año pasado, mejoró en forma importante la competitividad argentina con esos mercados y compensó el atraso del dólar.
Para la consultora cordobesa MKT, el tipo de cambio real multilateral para la industria es más del doble del de diciembre de 2001. Abeceb.com, calcula algo similar para toda la economía: 2,14 pesos.
"El problema no es la foto, sino la película", coinciden economistas y miembros de la UIA. Hoy no hay problemas de competitividad, pero ésta se pierde en forma acelerada y se teme por lo que pueda suceder hacia fin de 2010 y en 2011.
Además de los factores locales, no habría que esperar que las monedas competidoras del dólar ayuden. El euro es difícil que vuelva a los niveles de 2009 y en Brasil, el gobierno de Lula, y de su sucesor (asumirá en enero) reciben presiones muy fuertes de los industriales para dejar que el real baje de los altos valores que hoy tiene.
¿Y los consumidores? Según los economistas, los salarios en dólares están creciendo alrededor de 13 por ciento. Esto les daría mayor poder de compra frente a los importados, pero a estos productos (textiles, juguetes, electrónicos, electrodomésticos) se les impusieron otras barreras de manera que no mejoran su precio.
En definitiva, lo clave para los bolsillos de los consumidores locales es la evolución de los precios, más que el dólar.

