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La importación de libros se liberó sólo para uso personal

La restricción generó una diversidad de críticas, tanto desde ámbitos empresariales como desde sectores de la cultura.

30 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Agencia DyN
La importación de libros se liberó sólo para uso personal

Buenos Aires. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, liberó la importación de libros para consumo personal, o sea lo que se compra en el exterior y llega al domicilio del comprador.

El funcionario comunicó ayer a diferentes entidades empresariales de la actividad editorial que para ingresar un libro al país no será necesario presentar ninguna declaración jurada, otra documentación y ninguna presentación ante la Dirección de Lealtad Comercial.

Pero la comunicación aclara que esto será así “siempre que la mercadería ingrese para uso o consumo del destinatario y su finalidad no sea la comercialización”.

La comunicación, que hizo pública ayer La Nación en si sitio en Internet, tuvo un doble efecto. Por un lado, desactivó la obligación que tenían los particulares que compraban obras en el exterior de ir a la Aduana para tramitar el retiro de su publicación.

Por el otro, clarificó las dudas sobre lo que algunos aseguraban y otros negaban: que el Gobierno había restringido la importación de libros. La medida habría surgido por pedido de la Federación Argentina de la Industria Gráfica y tenido como fundamento la posibilidad de que los libros tintas contuvieran un porcentaje de plomo (más de 0,06%) perjudicial para la salud.

La medida desató la crítica de diferentes sectores, no sólo empresariales, sino también intelectuales.

El presidente de la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP), Héctor Di Marco, cuestionó ayer la decisión del Gobierno de restringir “todo” el ingreso de libros al país.

Además, señaló que desde el sector “se trabaja para encontrar una solución” y que “no tendría que haber problemas para todo lo que sea difusión de cultura”. Di Marco criticó también el hecho de que la entidad se había enterado de la prohibición “de forma extraoficial”.

“Hasta hace unos días, hasta ayer, no había problemas. Recibíamos todas las partidas. Y nos enteramos de una resolución de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) que iba a verificar los contenedores que llegaban a puerto para verificar que la mercadería cumpliera con la nomenclatura arancelaria, pero no hay ninguna información oficial”, lamentó.

La medida recibió también cuestionamientos de los intelectuales reunidos en Plataforma 2012, entre ellos Beatriz Sarlo y Luis Felipe Noé, que se fueron extendiendo durante la semana a través de las redes sociales y otros formatos de Internet.