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La estrategia versus la cultura

Muchos empresarios se encuentran ante la realidad de una estrategia bien definida pero sin una cultura de valores comunes que la sustente. Julio Ahumada.

26 de febrero de 2012 a las 12:02 a. m.
Julio Ahumada*
La estrategia versus la cultura

Mas allá de los distintos aciertos de famosos autores, mas allá de las metodologías probadas y no probadas en la gestión de las empresas, muy pocas veces se los analiza en conjunto para poder responder estas cuatro preguntas:

1. ¿Existe una estrategia exitosa sin cultura de valores?

Puede que una estrategia sea correctamente definida en cuanto a su foco y a las iniciativas que se desprenden de ella, ahora bien, será un fracaso rotundo su ejecución sino se encuentra alineada a los valores centrales de la empresa. Quizá, técnicamente el desarrollo del documento estratégico fue perfecto, pero subestimamos la importancia de que la gente debe tener primero en claro cuáles son los principios que debe respetar mas allá de la estrategia. Las consecuencias son conocidas, la dirección no entiende cómo es posible que los gerentes se encuentren tan “desalineados” si todos participaron del mismo taller. En definitiva el diagnóstico equivocado siempre es el mismo, un problema de comunicación. Lejos de ser un problema de comunicación se trata, en gran parte, de no predicar una cultura de valores como corresponde, como dice Jim Collins los valores no se comunican, se comparten.

2. ¿Los valores y la estrategia deben tener el mismo peso en la agenda de los máximos directivos?

Es un error importante ubicar al mismo nivel la estrategia con la cultura, si lo que buscamos es una empresa perdurable. Lamentablemente si sumamos los casos de empresas que no cuentan con valores definidos, más aquellas que sólo lo tienen colgado en un cuadro, nos damos cuenta de que realmente una gran mayoría no les da más peso a la estrategia que a la cultura. Dedican muy poco tiempo del año a pensar si los valores son visibles y compartidos por las personas de la organización. Como buen ejemplo a tener en cuenta sobre el peso de los valores es el caso de una gran empresa multinacional, quizá la más exitosa en su industria que a sus empleados les muestra un árbol donde los frutos son los productos, el tronco la rentabilidad y los procesos, pero en la raíz se encuentran sus valores centrales, es decir que si no los cuidamos el árbol pierde sustento y puede caerse.

3. ¿Definir los valores y la estrategia lleva el mismo esfuerzo?

He aquí una de las causas, si no la más importante de la ausencia de valores y creencia en las empresas. Definir los valores en un taller de dos días de estrategia es casi imposible, se los puede generar pero hay que continuar mejorando su formato y contenido hasta estar convencidos.

4. ¿Qué rol deben jugar los líderes para cuidar los valores?

Quienes tienen a su cargo la operación de la empresa no deben descuidar la alineación de valores a todo nivel, desde cómo atender al cliente hasta el lanzamiento de un producto o de una estrategia comercial. Mas allá de la descripción de puestos que prolijamente se plasma en un manual, la gente tiene que tener claro (antes), cómo debe actuar en muchas situaciones que se le presentan frente a un cliente, un proveedor o un compañero de trabajo. Es imposible que estos manuales de puestos puedan plasmar todos esos momentos. Las señales que los líderes muestren a su gente será la mejor forma de transmitir los valores.

Las compañías exitosas que han priorizado a los valores entienden que han construido algo más importante (Apex América es un ejemplo). Cuentan con más fuerza a la hora de competir o superar una crisis y su desafío pasa ahora por subir un peldaño más, pasar de una cultura de valores… a una “mística de empresa”. Como, por ejemplo, podemos ver en Tarjeta Naranja.

Lo fundamental de esta nota es entender su título: “Estrategia versus cultura,” es decir tener mucho cuidado en no caer en ese versus, no definir una estrategia que pueda competir con los valores. A veces, puede ocurrir que nos tentemos en definir objetivos que vulneren los valores, pero es ahí donde tenemos que ser firmes y dar señales a nuestra organización y al mercado.

*Director de Dritom