Ingresos Brutos vuelve a la agenda
Si no lo bajan, las empresas esperan que no lo suban más.
Nancy Lizzul puso el dedo en la tecla. Como legisladora proveniente del sector metalúrgico, conoce de cerca el lamento empresario por la continua escalada de Impuesto sobre los Ingresos Brutos, un tributo de orden provincial que, para promediar, se queda con el cinco por ciento de la facturación total que obtienen las empresas en los distintos renglones de la actividad económica.
Lizzul presentó esta semana un proyecto para equiparar la presión fiscal de Córdoba en ese gravamen al de las otras provincias de la frustrada Región Centro, acción que en lo práctico implicaría volver a la situación de 2008.
La acompañaron en el intento los presidentes de la mayoría de las organizaciones empresariales de Córdoba, lo cual, si bien en términos políticos no significa demasiado –es improbable que le sume votos al alicaído Frente Cívico– sí implica volver a colocar sobre la mesa esta espinosa cuestión.
“La gente no sabe que el aumento de Ingresos Brutos obligó a cambiar estructuras empresarias. En la construcción, por ejemplo, el desarrollismo está evitando la contratación de constructoras; para despegarse del pago del cinco por ciento en un montón de rubros, muchas obras se realizan por cuenta propia”, comentaron fuentes de esa actividad.
En el comercio y los servicios, es donde más impacta. De hecho, el 62 por ciento de los ingresos que consigue la Provincia por el tributo, provienen de estos sectores.
Ángel Mario Elettore, el ministro de Finanzas, argumenta a favor de su estrategia que en realidad las empresas no ponen un solo peso: lo trasladan en forma lisa y llana al cliente. “Entonces, que lo lleven al 50 por ciento”, ironizó un ejecutivo, molesto con esa explicación.
Aunque los empresarios y la propia legisladora reconocen que hay pocas chances de que el proyecto sea acompañado por el bloque de Unión por Córdoba, sí lo toman como un disparador
al menos para que el oficialismo no intente una nueva suba en el proyecto de presupuesto y cálculo de recursos que se debatirá casi en los mismos días en que ocurrirá la elección legislativa de octubre.
“Estamos en épocas electorales y cualquier reclamo se ve mal, lo lamento”, apuntó un dirigente de excelente diálogo con De la Sota. La advertencia obedece a que, a partir de la semana próxima, Ingresos Brutos estará definitivamente instalado en la agenda de debate de las entidades empresariales. No está claro, empero, si habrá un planteo concreto y formal.
Como dice Elettore, el tributo termina pasando a los precios, pero con el enfriamiento de la economía y el recorte de los márgenes lo que más duele a sus contribuyentes es ver cómo cifras tan abultadas de dinero pasan por las cajas de las empresas pero no quedan en ellas.

