Historias de la Argentina secreta
Villa Soldati mostró imágenes desconocidas para muchos. Juan Turello.
Los espectadores quedan absortos ante las imágenes. Parece un capítulo de la exitosa serie de televisión Historias de la Argentina secreta , de décadas atrás. Cientos de paraguayos y bolivianos, con sus hijos a cuestas, reclaman el derecho a una vivienda digna "loteando" el parque Indoamericano de la Capital Federal; la pobreza y la marginalidad golpean la pantalla; cientos de policías de la Federal y la Metropolitana disparan alevosamente; vecinos indignados reaccionan y usan sus propias armas contra los usurpadores; los políticos hablan en medio de denuncias sobre la acción de "punteros", barras bravas y narcotraficantes. El capítulo central de la nueva serie –que se repite en Córdoba, Rosario y otras ciudades– se desarrolla al sur de la ciudad de Buenos Aires, donde la miseria reemplaza al recoleto núcleo urbano que creció en el corredor norte y en torno a Puerto Madero. Amontonados. El déficit de viviendas no es sólo responsabilidad del Gobierno kirchnerista, pero hace siete años que las cuentas públicas desbordan de billetes y la carencia de unidades habitables crece sin parar. El Censo 2001 estimó en 2,6 millones el déficit de viviendas; ahora se calcula unas tres millones. La Universidad Católica Argentina –a través del Observatorio de la Deuda Social Argentina (Edsa)– afirma que a fines de 2009 el 50,3 por ciento de la población (unos 20 millones de argentinos), ubicados en cuatro de cada 10 hogares, padecía algún déficit de habitabilidad (agua, luz, gas, cloacas, desagües, entre otros)."El Estado ausente" fue el latiguillo más usado en Villa Soldati. Es cierto: estuvo ausente para impedir que el espacio público sea apropiado indebidamente; en controlar los "punteros" y las bandas que operaban por detrás y en imponer orden cuando los vecinos dispararon con sus armas. Y estuvo ausente en cumplir con un plan de viviendas. La construcción genera en Córdoba un tercio de la economía industrial y ocupa la mitad de la mano de obra. Pero en los últimos siete años sus planes se concentraron en la obra pública y en las viviendas que podían pagar unos pocos, casi de contado. Recién ahora aparecen proyectos para ciertos grupos de clase media. Empleo. Una de las clave para solucionar el déficit habitacional, además de los planes oficiales, es la mejora del empleo. Creció en los últimos años, aunque a fines de junio último sólo uno de cada cuatro jóvenes entre 18 y 29 años, tenía un trabajo formal. En muchos casos, con ingresos insuficientes para un préstamo hipotecario. Otro tema es la capacidad de compra de los salarios. A fines de 2009 se necesitaban 129 salarios (casi 11 años de trabajo) para pagar una vivienda de 75 metros cuadrados, según el Iaraf (Nadin Argañaraz). De pronto, los datos profundos de la Argentina secreta aparecen detrás de una tragedia como la de Villa Soldati. Es una pésima forma de asomarnos a los temas que reclaman soluciones sustentables detrás del boom económico.

