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Fallas de una ley y olvido opositor

La fuerte polémica desatada por el llamado a concurso para cargos jerárquicos viene como anillo al dedo para recordar un viejo refrán.Luis Kempa.

10 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Fallas de una ley y olvido opositor

La fuerte polémica desatada por el llamado a concurso para cargos jerárquicos viene como anillo al dedo para recordar el viejo refrán: "Hecha la ley hecha la trampa". Pero también -justo es decirlo-, que los referentes de los partidos de la oposición critican ahora con dureza aspectos de la ley 9.361 del escalafón de la administración pública que todos los bloques votaron por unanimidad el 27 de febrero de 2007.

Si bien la gestión del gobernador Juan Schiaretti diseñó la orgánica para convocar a concursos, la ley 9.361 extiende con tres cargos nuevos la carrera administrativa (jefe de área, subdirector y director) y fija que el primero de los cargos es vitalicio, uno de los aspectos más cuestionados.

Aunque los concursos jerárquicos que se realizarán están bajo la órbita de la Unión de Personal Superior, el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) que encabeza el peronista José Pihen defiende ese proceso ya que, según el dirigente, permitirá que después de 15 años haya nuevas promociones en la administración provincial.

La ley que votaron también juecistas y radicales fija en el artículo 16 las características de la Comisión Laboral de Concurso y Promoción en la que no se prevé ninguna participación de representantes profesionales o académicos. Sin duda, la ausencia de integrantes de esos estamentos le quita rigor a la evaluación y la torna más política. Pero esa importante omisión parte de los propios legisladores que le dieron luz verde a la ley que ahora objetan.

El puntaje también ya estaba establecido en el artículo 19 de la ley. Por caso, sobre un puntaje de 120, hay 10 puntos que se otorgan a la entrevista personal, cuya evaluación puede prestarse a subjetividad y favoritismo, cuando a un título de posgrado se le asignan 20 puntos. Pero fueron los legisladores oficialistas y opositores los que concedieron ese hándicap. Desde el gremio, aunque el SEP admite que hay algunos aspectos criticables en el concurso, remarca que una eventual impugnación demoraría por años un nuevo llamado e inclusive permitiría la continuidad de los actuales jerárquicos provisorios designados por Schiaretti, que no forman parte de la planta política.

Lamentablemente, los partidos opositores que ahora ponen el grito en el cielo por el concurso convocado por el Gobierno, no pusieron la atención para garantizar que se sancionara una ley que evitara cualquier manejo político.