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Un soldado de la Villa

Darío Ramato comanda dos hoteles, una pequeña agencia turística y un local gastronómico en Luxor, el teatro "boom" de la temporada.

05 de febrero de 2012 a las 12:02 a. m.
Un soldado de la Villa
Con historia. Darío Ramato dirige Los Sauces, hotel fundado por su suegro, el italiano Alfonso Spinelli (La Voz).

Darío Ramato forma parte de la nueva camada de jóvenes –y algunos no tanto– empresarios del turismo de Villa Carlos Paz.

Es un grupo abigarrado que coincide con el destino que debe tener la ciudad en el contexto nacional e internacional y que este año han tenido en el boom del teatro Luxor su máxima expresión.

Él personalmente comanda dos hoteles, una pequeña agencia turística y un local gastronómico donde aplica la receta que pide el turista de esta era: servicios. –Dicen que cada turista gastó unos 300 pesos por día. ¿Es así? –Me parece que la gente midió mucho el consumo en gastronomía en esta temporada por el gasto que insume ir al teatro: el valor de la entrada, el estacionamiento, alguna bebida y después la comida, el cafecito o el trago antes de ir a dormir, suman cifras muy altas. El turista de Villa Carlos Paz es de clase media, pero lleva un nivel de gastos que por ahí le insume más de mil pesos en una sola noche, sin contar la hotelería. –La temporada es… –¡Fantástica! Creo que es una de las mejores de los últimos 20 años, pero con esa característica, la gente se tiene que cuidar bastante con los costos. Desde hace algunos años, la temporada tiene la característica de que la gente viene por el río, el lago o las montañas, pero entre los motivos creo que ha crecido muy fuerte el atractivo de los teatros. Y este año en particular, el Luxor tiene un imán especial. –Es un hecho nuevo que modificó el escenario. –Lo veo todos los días acá en el hotel. La gente viene, estaciona el auto y cuando llega a la recepción en lugar de ir a la habitación o ir a ver la pileta, pregunta a cuántas cuadras está el teatro para sacar entradas de Stravaganza. –¿Baja la valija y sale para la boletería? –Vienen con la idea de que hay una obra que tienen que ver sí o sí. El año pasado sucedió lo mismo en Mar del Plata con una obra de Francella y Suar. El teatro Luxor es una obra que hizo ver que Carlos Paz está apuntando a un nivel más alto de público y de demanda. –¿El empresario que no mejore su oferta, sea en teatro, restaurantes o bares, se queda afuera del negocio? ¿O el sol sale para todos? –Me parece que con el paso del tiempo se va a quedar afuera. ¿Por qué? Simple, la gente que tiene recursos suficientes para salir de vacaciones en su casa ya duerme en un sommier, con un LCD al frente y aire acondicionado. Entonces yo no le puedo ofrecer menos que eso. Traslademos ese ejemplo a todos los niveles del consumo. –Un amigo dice: "Si no estoy mejor que en mi casa, me quedo en mi casa". –Es así, hoy se necesitan esos servicios. –Otra cosa que resulta notable es cómo cambió la avenida Libertad, donde está el nuevo teatro. –Llevó varios años, se hizo de a poco y fue toda iniciativa privada. Los empresarios uno por uno quisieron instalarse ahí. Hoy es como la Guemes de Mar del Plata, es la opción tranquila a lo que es el centro de la Villa. En un futuro, la Libertad será la Ocean Drive de Miami. –Me gusta su optimismo. –Y sí, es así. ¿Qué es lo que viene para nosotros los empresarios? Mejorar los servicios. Mire, con Luciano Livetti (alfajores La Quinta) pusimos en el Luxor, Burrocks Café. La carta no tiene lomos y pizzas sino langostinos rebosados, fajitas, quesadillas… –Está bueno el nombre del bar. –Mezclamos la tradición del burrito cordobés con el rock y lo moderno. Pero para eso, viajamos con mi esposa a Las Vegas y Nueva York a ver cómo eran los espectáculos allá y qué íbamos a poder agregarle al gran espectáculo que se iba a montar en Stravaganza con Flavio Mendoza. –¿Y…? –Trajimos la idea de crear una confitería restaurante que fuera el nexo entre el teatro y la gente. Entonces, cuando usted ingresa se encuentra con una enorme caramelería, luego con un lugar donde puede comprar pochoclo con la lata de merchandising de Stravaganza. También están los tragos que se usan allá, margarita frozen, puede llevarlo y entrar al teatro con su bebida que también puede ser un chopp. Eso complementado con cafetería de alto nivel, más cupcakes que son furor en Estados Unidos, magdalenas con distintos tipos de cremas. –Ya me dio hambre… y sed. –Entonces nuestra estrategia fue ver qué productos podíamos meter adentro del teatro para dar servicio. A estos conceptos creo humildemente que hay que trasladarlos al resto de la gastronomía de la Villa. Ya no se puede montar un bar con sillitas de caño que da tal o cual marca de cervezas o gaseosas, hay que subir el nivel. –¿Hay un recambio generacional en el empresariado del turismo de la Villa? –Está la camada fundacional y ahora una segunda camada que está convencida de que esta ciudad es lo mejor y que no la toquen, la defendemos a muerte. Nos queda una década de trabajo conjunto para llevar la Villa a donde imaginamos que debe estar. Con el dólar uno a uno trabajamos 10 años sin ganar un mango, era más barato ir a Punta Cana que venir a Villa Carlos Paz. –Bueno, hoy también lo es… –(Silencio) Durante una década no podíamos cambiar un cubrecamas porque no teníamos rentabilidad, aguantamos para mantenernos. Luego, con el cuatro pesos a un dólar el negocio empezó a ser redituable y muchos reinvertimos el capital. Hoy llegamos a una posición donde sí, como usted dice, estamos más caros que los hoteles de Miami, pero porque nos falta el empujón final. –Pero si está llena la Villa. –Necesitamos un Conrad, un shopping, un muy buen paseo en la costanera, como el proyecto del Puerto de San Roque, para desarrollar todo un sector al que se le dio la espalda. De ese modo podemos llegar a otro nivel de público al que podamos prestarle servicios, por ahí pasa la competitividad. ¿De qué nos sirve un Carlos Paz lleno de gente con reposera y heladerita?, algo que por otro lado muchos turistas están dejando de lado porque quieren que los atiendan. Le doy un ejemplo. –Sería mejor así trato de entender esto. –Acá en el quincho del hotel, al lado de la pileta, hay un asador. Años atrás, la gente pasaba por el lobby llena de bolsas de supermercado. Hacía su asado y lo compartían ahí entre todas las familias. Ahora es 3 de febrero y todavía nadie prendió el fuego. La gente quiere que lo atiendan, para el verano próximo tiro todo abajo y hago una zona de servicios. El pasajero quiere estar al lado de la pileta y que le lleven la comida hecha. –¿Por qué un hotel acá cuesta lo mismo que en Miami? ¿Se han disparado los costos fijos? –Claro, este es un país con inflación y costos fijos en ascenso. Cuando nos comparan con países que tienen estabilidad ocurre eso, como pasa con otras cosas. O cuando nos comparan con Buenos Aires mismo. Allá los hoteles trabajan todo el año, salvo enero. Acá trabajamos por temporadas y el resto del año estamos vacíos. Con un hecho adicional, en la actualidad hay que poner plata todo el año para mantener el lugar actualizado. –Bueno, ¿de dónde viene usted? ¿Cómo es su historia personal? –Nací en Buenos Aires y vine de muy chico. Mi familia era hotelera y conocí a mi mujer que también es de familia hotelera. Los Sauces es el hotel más antiguo de la ciudad, fue el tercero que se construyó en la Villa. Lo hicieron mis suegros, él vino de Italia. –O sea que es familiar la cosa. –Nos casamos a los 22 años y juntos nos metimos a trabajar. Como me gusta mucho el turismo, puse también una agencia de turismo emisiva que hoy es casi un hobby porque la actividad tiene una rentabilidad muy baja, las comisiones son ínfimas. –Una cosa que me quedó: ¿Por qué dijo "la defendemos a muerte a la Villa"? –Hay un recelo con Córdoba. Tienen que reconocer que Carlos Paz es la ciudad turística más importante de la provincia, es más, este verano es la número uno del país por afluencia y proyección. Incluso hay lugar para más empresarios que quieran invertir, siempre y cuando vengan con mucha plata para estar en el nivel que necesitamos.

Viajar para ver

Nombre. Darío Ramato.Edad. 43.Estado civil. Casado con Adriana.Hijos. Franco y Angelo.Suegro. Alfonso Spinelli, fundador del hotel.Empresas. Hotel Los Sauces, hotel de la Colina, InfoTravel y Burrocks Café.Empleados. 30 en total.Hobby. Viajar al exterior para sacar ideas.Dato. Es presidente de la Cámara Hotelera Gastronómica de Villa Carlos Paz.Teléfono. (03541) 421807Mail. [email protected]Web. www.hotellossauces.com.ar