Temas del día:

En manos del señor Estado

Más allá de los efectos de la crisis en Europa y Estados Unidos, el Gobierno nacional marcará el rumbo de la marcha de la economía argentina.

31 de diciembre de 2011 a las 12:02 a. m.
En manos del señor Estado
(Ilustración Javier Candellero).

Hay una certeza y bastante incertidumbre sobre qué sucederá con la economía argentina durante el próximo año. La convicción tiene que ver con el hecho de que los muy buenos datos que la coyuntura mostró en 2010 y 2011 se acabaron. En 2012 habrá, al menos, una desaceleración con respecto al crecimiento de este año que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sitúa en torno del nueve por ciento, mientras que la consultora de Orlando Ferreres ubica próximo al seis.La expansión a tasas chinas se redujo este año y la perspectiva es que se achique a la mitad durante el año próximo.Es cierto que está influyendo la crisis en Europa y Estados Unidos, la cual, a su vez, torna más vulnerables a las economías de Brasil y China, de donde llegan uno de cada tres dólares por las ventas externas de la Argentina. Pero, también, el modelo local muestra signos de agotamiento al persistir una inflación de entre 23 y 25 por ciento anual, que (con un dólar que se ajustó sólo ocho por ciento en el año) quita competitividad a los bienes locales. Un botón de muestra: las exportaciones cordobesas retrocedieron 10,8 por ciento en volumen en los primeros nueve meses de este año con relación a 2010. El economista de MKT, Gastón Utrera, advierte que no habrá una devaluación brusca el año próximo y que el Gobierno preferirá mantener su esquema de "devaluación administrada", por ahora, por debajo de la suba de precios.Además, la soja vale menos que un año atrás, pese a que los costos de producción aumentaron y se avecina un aumento de la presión tributaria sobre el campo. Para colmo, se prevé que la sequía afecte los rindes. Todo esto quitará combustible al mercado interno que explicaba buena parte de la expansión. El consultor David Levisman admite que el motor del consumo funcionará a marcha más lenta porque los ingresos salariales pueden ser menores a la inflación en 2012 debido al encarecimiento del crédito, mientras los aumentos impositivos y en los servicios redireccionarán flujos de la demanda hacia el Estado, sin un crecimiento de la oferta por falta de inversiones. El economista Nadin Argañaraz sostiene que Brasil jugará un papel clave en sostener o no la demanda de ciertos bienes industriales locales.Finalmente, su par del Ieral, Jorge Vasconcelos, advierte que el Gobierno podría estar aplicando una estrategia antiinflacionaria, aunque sin reconocerla explícitamente. La gestión de Cristina Kirchner está obligada a regenerar superávit en las cuentas públicas para afrontar parte de los vencimientos de deuda, que el año próximo treparán a 12 mil millones de dólares.Salvo en 2009, el kirchnerismo conocerá la cara del mundo más hostil desde su llegada al poder en 2003. Esta vez, los planetas externos no estarán alineados para la Argentina, aunque la demanda de alimentos se mantendría estable.El freno de Brasil impactará en la actividad metalmecánica (con fuerte repercusión en Córdoba) y el Estado nacional se verá obligado a gastar menos para tener recursos que permitan pagar deuda sin alimentar la inflación. La "sintonía fina" que prometió la Presidenta la obligará a un cuidadoso equilibrio entre las medidas que tome –restricción del gasto (por caso, menos subsidios a la energía y el transporte)–, y el nivel de actividad que pretende para mantener un crecimiento vigoroso. "El sector público tuvo un rol destacado en el alto nivel de actividad de los últimos ocho años", recuerda Vasconcelos. Todo lo que haga, o deje de hacer, el Gobierno repercutirá sobre la marcha de la economía y, por ende, en el empleo. Tarifas, gasto público, dólar, exportaciones, importaciones, energía, serán clave para monitorear en un año que asoma con expectativas más moderadas que el que estamos despidiendo.

Sintonía o déjà vuJorge Vasconcelos -Ieral

“El sector público tuvo un rol destacado en el alto nivel de actividad económica de los últimos ocho años. El contexto externo resultó muy favorable, lo que validó una política de fuerte expansión del empleo y del gasto (este año crecería 33 por ciento). La contrapartida fue la inflación.

En 2012, el Gobierno deberá hacer frente a voluminosos servicios de la deuda. Para recuperar un punto de superávit primario y, con ello, pagar parte de los vencimientos, el gasto primario debería crecer cinco puntos porcentuales menos que los ingresos. Con obligaciones por 12 mil millones de dólares, se deberá recuperar la confianza externa (arreglo con el Club de París) e interna (frenar la fuga de capitales). De lo contrario, deberán generarse reservas excedentes a través de una depreciación del peso.

En 2012, el gasto público nacional crecería algunos puntos por debajo de 2011 porque los ingresos se desacelerarían y debe regenerarse superávit para servicios de la deuda. Esa estrategia sería parte de un paquete antiinflacionario no reconocido explícitamente”.

Brasil, jugador claveNadin Argañaraz - Iaraf

“Hay tres cuestiones que no se pueden ignorar: la importancia relativa de las exportaciones a Brasil (alrededor de 20 por ciento del total); la relevancia de su actividad económica (por cada punto de crecimiento o caída del PIB brasileño, las exportaciones argentinas crecen o caen 2,3 por ciento); el tipo de cambio real (TCR) entre los dos países: por cada punto de depreciación o apreciación del TCR bilateral, las ventas se incrementan o caen 0,19 por ciento.

Brasil proyecta un crecimiento de tres por ciento (4,5 puntos porcentuales menos que en 2010), desaceleración que aún no se reflejó en las exportaciones locales. Para 2012, se espera un crecimiento similar (3,5). Es altamente probable que el próximo año disminuya el ritmo de las ventas a Brasil.

Si bien actualmente el TCR bilateral es más del doble que en 2001 (Argentina se encuentra relativamente más barata en dólares que Brasil que hace 10 años), con relación a fines de 2010 se advierte un deterioro cercano al 15 por ciento. Argentina comenzará 2012 con menos ventaja cambiaria que un año atrás”.

DesaceleraciónGastón Utrera - MKT

“No creo que haya una fuerte devaluación en 2012. El Gobierno continuará con la política de dólar administrado, subiendo gradualmente el tipo de cambio, entre 15 y 20 por ciento.

Hay chances de que modere la inflación, para lo cual es necesario que el gasto público, la emisión de dinero y los salarios se incrementen por debajo de 20 por ciento, y que lo hagan de manera coordinada.

Escenario más probable: desaceleración (menor crecimiento que el seis por ciento de 2011), con riesgo de recesión. Esto último ocurriría si: (a) la crisis europea se profundiza, impactando sobre China y Brasil (ya no tenemos mucho margen para políticas anticíclicas) y/o (b) el Gobierno ejecuta mal su política antiinflacionaria, lo cual no hay que descartar en un contexto de tanta dispersión en la toma de decisiones. ¿Alguien escuchó últimamente a Hernán Lorenzino?”.

Ni tan bueno, ni tan pocoDavid Levisman - Levisman y asociados

“El nivel de consumo es el resultado de la capacidad adquisitiva de la población, su predisposición al gasto, la disponibilidad de crédito y la capacidad de la oferta para satisfacer la demanda.

En 2011, esos factores fueron positivos para la mayoría de los sectores vinculados al consumo de bienes durables y no durables. La sociedad prefirió consumir antes que ahorrar para “ganarle” a la inflación; creció el volumen de créditos al consumo y la oferta elevó al máximo su nivel de actividad. Las perspectivas no son tan alentadoras con relación a 2011: la capacidad adquisitiva no mejorará e inclusive puede empeorar; los ajustes de impuestos y tarifas redireccionarán ciertos flujos al fondeo del Estado; los créditos se mantendrán a un costo más elevado y plazos más cortos y, por último, a la oferta le será difícil hacer crecer la producción sin inversiones de mediano plazo”.

Sin fuerte devaluaciónCarlos Escalera - Escalera Bursátil

“Es de esperar que el Gobierno mantenga su estrategia que, hasta ahora, tiene amplio apoyo de la sociedad. Un dólar retrasándose lentamente contra la inflación y en los términos de intercambio con otros países, con el precio de los productos agrícolas relativamente altos; la Secretaría de Comercio regulando importaciones y exportaciones; una tasa de interés negativa en términos reales y la falta de ahorro, es el entorno ideal para mantener un altísimo nivel de consumo. Es posible que se comiencen a recrear algunas condiciones para un lento retorno al mercado internacional de capitales, y aquí es esperable que arregle con el Club de París. No es previsible que a corto plazo se necesite una fuerte devaluación, pues las monedas del mundo tampoco están tan fuertes. Seguiría la volatilidad en los mercados de monedas, commodities y acciones. Los problemas de fondo (falta de inversión y respeto a las instituciones) son graves, pero no se advierten en el día a día, aunque condicionen el largo plazo”.

Más información