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El juego de la guerra cambiaria

No sólo China intenta minimizar el grado de apreciación de su moneda para evitar la pérdida de competitividad. En Latinoamérica, Argentina, Brasil, Chile y Perú han tomado algún tipo de medidas. Marina Dal Poggetto.

17 de octubre de 2010 a las 12:02 a. m.
Marina Dal Poggetto (Directora de Estudio Bein & Asociados)
El juego de la guerra cambiaria

La contrapartida de un mundo desarrollado con "tasa cero", alta liquidez y un dólar que se debilita es el ingreso masivo de capitales hacia las economías emergentes en busca de mejores rendimientos. La apreciación de las monedas, resultante de esta dinámica, permitiría arrimar a un equilibrio "óptimo" que es consistente con un mayor gasto de consumo en los países en desarrollo, lo cual compensaría la reducción del consumo de las economías centrales endeudadas y, en consecuencia, permitiría el ajuste de los "desbalances globales".Evidentemente, esto no es tan fácil y tampoco es la panacea para estas economías que no están dispuestas a financiar la salida del mundo desarrollado. El caso chino es el más claro. Ostenta por sí sólo un superávit de comercio equivalente al 40 por ciento del déficit de comercio de Estados Unidos y es el que concentró las críticas en la reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) de la semana pasada. Y apenas permitió una valorización del yuan menor al tres por ciento desde que anunció la liberalización de su moneda, tres meses atrás. Pero no es el único preocupado por esta dinámica y que intenta minimizar el grado de apreciación de sus monedas en pos de evitar un escenario de pérdida de competitividad-precio de su sector exportable. En América latina , en particular, son varias las economías que, al igual que Argentina, hoy están interviniendo activamente en el mercado cambiario, ya sea vía restricciones explícitas a los flujos de capitales (Brasil aumentó del dos al cuatro por ciento la alícuota del impuesto a la inversión extranjera de corto plazo y Perú elevó los encajes de la inversión extranjera de 65 a 75 por ciento) o vía compra de dólares, para amortiguar la apreciación. A pesar de esta fuerte intervención de los bancos centrales, el grueso de las monedas se sigue valorizando contra el dólar. El real brasileño pasó de 1,80 reales por dólar en junio a 1,66; la moneda chilena, de 537 a 476 pesos por dólar y el peso mejicano, 12,80 a 12,34 pesos por dólar en igual período. Incluso, en Argentina durante la última semana el dólar se deslizó levemente hacia abajo a pesar de la intervención del Banco Central (BCRA). Y es justamente el mercado financiero, el gran ganador de esta "guerra cambiaria" que, en el mientras tanto de esta coyuntura económica global, encuentra rentable todo tipo de activo que se infla contra el dólar, al menos, mientras dure el escenario de liquidez actual.