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El cierre a bienes de consumo no frena la caída del superávit

Un estudio señala que la participación de electrodomésticos, electrónicos y textiles se mantiene igual desde 2005. En cambio, compras de combustibles subieron 154%.

15 de abril de 2012 a las 08:06 p. m.
El cierre a bienes de consumo no frena la caída del superávit
Metanero. De este tipo son los buques que traen gas licuado a la Argentina, contratados por Enarsa.

Las trabas para importar bienes de consumo, aquellos que más demanda la gente en su vida cotidiana, como electrodomésticos, electrónica, textiles o juguetes, y a los que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, les dedica tanto tiempo de su gestión, no conseguirán frenar la caída del superávit comercial. A esa conclusión, vastamente conocida por los economistas, pero poco difundida entre la ciudadanía, llegó un estudio realizado por Marcelo Elizondo, un experto en el análisis del comercio internacional, titular de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) y ex director de la prestigiosa Fundación ExportAr.El trabajo analiza también el impacto que pudiera ocasionar un cierre del comercio con los 40 países que recientemente efectuaron una presentación contra Argentina en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y su diagnóstico coincide con lo que está sucediendo en el mercado cordobés, donde se potencian los faltantes de bienes de consumo, entre otras razones, porque los stocks de importados son más chicos que los existentes en Capital Federal.Elizondo señala en primer lugar que el año pasado las importaciones crecieron 31 por ciento con relación con 2010 (73.922 millones de dólares frente a 56.502 millones), pero en el segundo semestre de 2011 el ritmo de ese aumento disminuyó por el efecto de las restricciones que a partir de agosto comenzó a aplicar la Nación.Puesto en números, mientras que en agosto de 2011 las importaciones fueron de 7.616 millones de dólares, en diciembre bajaron a 5.989 millones. En febrero de 2012 se situaron en 4.757 millones, es decir, un 60 por ciento menos que en el octavo mes del año pasado.La reacción de cerrar la frontera obedece al hecho de que entre 2005 y 2011 las importaciones crecieron 157 por ciento (pasaron de 28.700 millones a 73.922 millones de dólares), lo que promedia 26 por ciento cada año.¿Por qué se importó tanto? En primer lugar, porque el Estado aumentó su dependencia de la energía y los combustibles de afuera, pero luego porque el sector privado sustituyó parte de las inversiones que no realiza en el país por falta de confianza.Si el gobierno de Cristina Fernández mantuviera el freno a las importaciones y los 40 países que se presentaron contra la Argentina en la OMC cerraran sus compras a nuestro país, ¿en cuántos millones de dólares impactaría esa represalia? Elizondo sumó lo que adquiere cada uno de esos clientes, desde la Unión Europea hasta Panamá, y lo estimó en 23.635 millones de dólares, el 28 por ciento de las ventas externas totales.Más allá de esto, en la calle existe la percepción de que la gran cantidad de importados en vidrieras y góndolas son los causantes del deterioro de la balanza. El estudio derrumba esa creencia al comparar la participación de cada rama de importaciones en el flujo del comercio entre 2005 y 2011.Así, los bienes de capital (máquinas que las industrias importan para fabricar sus productos) cayeron del 25 por ciento del total importado al 21 por ciento en 2010 y al 20 en 2011.Los bienes intermedios (insumos necesarios para fabricar otros bienes finales, como el pegamento para hacer zapatos) eran el 36 por ciento de las importaciones totales de 2005, en 2010 cayeron al 31 y ahora están alrededor del 29 por ciento.Las piezas y accesorios para bienes de capital subieron dos puntos: pasaron al 17 al 19 por ciento, lo que muestra que la industria está importando cosas para reparar sus equipos en lugar de poner nuevos.Los bienes de consumo, los más demonizados por Guillermo Moreno, no subieron un solo punto su participación en la torta de importados. En 2005 eran 11 por ciento del volumen total y hoy siguen en ese nivel. Son unos 7.500 millones de dólares.En cambio, dos sectores donde el Estado regula e incluso fija tarifas, como energía, pasaron del cinco por ciento al 13 por ciento. Ese salto cobra mayor dimensión cuando se evalúa su incidencia en el total importado: en un sexenio la energía subió el 140 por ciento su participación en el volumen. Y esa es la novedad. En 2012, este rubro se llevaría 12 mil millones de dólares, cuando en 2005 eran 1.500 millones.Finalmente, la importación de vehículos explica el ocho por ciento de las importaciones actuales, frente al seis de 2005."Por ende, la política de mantenimiento de holgados saldos comerciales debería estar fijada en mayor medida en incrementar exportaciones que en mantener límites a las importaciones de modo crónico y sistemático; lo que ocurriese podría afectar el nivel de la actividad", concluye el trabajo.

Impacto de política económica brasileña

Las medidas fiscales, crediticias y comerciales que está tomando Brasil para mejorar su competitividad podrían beneficiar a la Argentina si es que así se apuntala el crecimiento del país vecino, señaló Ecolatina. De todos modos, advirtió que “la baja en costos brasileños de producción, transporte e inversión” hará a sus productos más atractivos frente a los locales.