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Dólar: no parece probable un desdoblamiento formal

La experiencia de establecer dos tipos de cambio, uno comercial y otro financiero y turístico, nunca fue una solución sino parte de la profundización de los problemas que tenía la economía argentina. Dante Sica.

03 de junio de 2012 a las 12:02 a. m.
Dante Sica*
Dólar: no parece probable un desdoblamiento formal

En los últimos días los argentinos descubrimos que entre el blue y el verde hay algo más que una gama de colores. Si hablamos del valor del dólar, la brecha entre un color y otro viene superando el 30 por ciento del precio desde hace más de dos semanas. Y, precisamente, ese incremento de la distancia entre el valor de la moneda norteamericana que se vende (o mejor dicho, que no se vende) en el mercado oficial y la que se encuentra en las "cuevas" calentó la discusión sobre un posible desdoblamiento formal del tipo de cambio. Cuando se habla de este tema, se hace referencia a la instauración por parte del Gobierno de dos o más precios diferenciados para la adquisición o venta de dólares. Tradicionalmente, cuando se aplica esta medida se utilizan dos tipos de cambio: un "dólar comercial" de valor bajo, y que se mantiene fijo para evitar una escalada inflacionaria, y un "dólar financiero y turístico", cuyo precio es liberado para frenar la especulación contra la moneda y encarecer la salida de divisas.Ante esta situación, hay que señalar que, objetivamente, en el contexto actual, una medida como esa no luce probable. Esto es porque al formalizar el desdoblamiento, el Gobierno pagaría un elevado costo político por el fuerte impacto adverso sobre las expectativas de los agentes económicos. Además, no funcionaría como freno de la inflación debido a que los precios se fijarían de acuerdo a la evolución del "dólar financiero" y no con base en el precio pagado por los importadores en el mercado oficial. Este escenario todavía no se da, porque el mercado informal aún es chico. Pero, en caso de formalizarlo, tomaría otras dimensiones y generaría mayores tensiones de precios que las actuales. También, se alimentaría la especulación financiera a través de la conocida "bicicleta" y generaría pocos incentivos a vender dólares y muchos a conseguirlos. Asimismo, se volvería más difícil el control de las tasas de interés, porque no estarían atadas al valor del dólar en el mercado oficial sino a la expectativa de devaluación en el mercado paralelo. Y, por otra parte, un desdoblamiento cambiario impulsaría la subfacturación de exportaciones y la sobrefacturación de importaciones. La historia, en contra. La experiencia histórica de la utilización de diferentes tipos de cambio en la Argentina nos advierte sobre la certeza de los impactos negativos sobre la economía, como los que se mencionaron. A lo largo del siglo XX, e incluso ya en el siglo XXI se ensayó en diversas oportunidades el desdoblamiento cambiario, en todos, los resultados fueron los mismos: crisis económica. Se aplicó por primera vez entre 1933 y 1943 y fue retomado en el primer gobierno de Perón, entre 1943 y 1955. Tras la caída de Perón se siguió aplicando hasta 1958, pero con las características que tenía la medida en 1943. Más cerca en el tiempo, se recuerda la flotación y el desdoblamiento de 1981 y los distintos tipos de cambio en el marco del Plan Primavera de 1988. Ya en este siglo, específicamente, en junio de 2001, comenzó a regir un tipo de cambio comercial fijado por el Banco Central, de acuerdo con el factor de convergencia que se calculaba promediando los precios del dólar y del euro. Como vemos, la aplicación de un desdoblamiento cambiario nunca fue una solución sino parte de la profundización del problema. El Gobierno no obtendría con esta medida el objetivo de aliviar las presiones sobre el mercado de divisas y proteger las reservas del Banco Central, ni tampoco mejoraría la competitividad de algunos sectores productivos, salvo por un período de tiempo muy corto. Para tener otra prueba contundente más sobre los perjuicios, sólo hay que mirar las complicaciones de la situación actual. La aplicación del llamado "cepo cambiario" y el control de las importaciones son, en la práctica, una medida similar a un desdoblamiento del tipo de cambio. Ambos procedimientos incentivan el desarrollo de un mercado paralelo cada vez más amplio, a través del ya famoso dólar blue y del "contado con liqui". Además, generan de hecho la subsistencia de tipos de cambio diferenciales en materia comercial, según la protección que rija sobre el sector exportador o que compite con las importaciones. En definitiva, al mirar el panorama actual en forma objetiva se puede señalar que no parece probable que se oficialice un desdoblamiento cambiario. Lo que sí es esperable, es que el "desdoblamiento informal", que está vigente, se mantenga y, como ya vimos, siga siendo parte del problema y no de la solución.* Ex secretario de Industria de Argentina y director de abeceb.com