De la mano invisible de Adam Smith a la mano negra de las calificadoras
La “mano” del mercado volvió a aparecer. Federico Furiase.
Cuando la coordinación entre la política alemana y la postura rígida del Banco Central Europeo (BCE) en cuanto al diseño de un mecanismo de reestructuración de la deuda griega que escape del default parecía alcanzar un equilibrio óptimo, la "mano" del mercado volvió a aparecer. Y no justamente la mano invisible del padre de la economía, Adam Smith, que llevaría los mercados hacia un "equilibrio automático", sino la "mano negra" de las agencias calificadoras de riesgo, que vuelven a profundizar el ciclo financiero. Esta vez el detonante estuvo dado por las declaraciones de la calificadora Standard & Poor\'s respecto a rotular como default la deuda griega si se implementara la propuesta de los bancos franceses de canjear automáticamente al vencimiento la deuda por bonos a 30 años. Y no es para menos, cualquier intento de aumentar la solvencia fiscal vía una reestructuración ordenada se da de bruces con esta situación. Pero además, entra en conflicto con la normativa del Banco Central Europeo que impide aceptar como garantía la deuda en default, limitando la posibilidad de inyectar liquidez al sistema financiero o comprar deuda en los mercados secundarios.
Cabe recordar que desde el pico de febrero de 2009, la sangría de depósitos privados de Grecia alcanza 35 mil millones de euros (-25 por ciento) y el financiamiento del Banco Central Europeo asciende a 98 mil millones de euros. Encima, la agencia Moody\'s bajó la calificación de la deuda soberana de Portugal hacia el rango "basura" (un escalón por encima de la categoría default), fenómeno que derivó en una agudización de la tensión en los mercados de la euro zona por el temor de contagio financiero hacia el resto de la periferia. Frente a este episodio, el Banco Central Europeo decidió seguir aceptando, transitoriamente, garantía en deuda pública portuguesa –como lo hizo en los casos de Grecia e Irlanda– en vista del esfuerzo de austeridad fiscal que está haciendo la economía por la estabilización de su deuda.Como venimos diciendo, aun en la sede monetaria mundial de la ortodoxia, como el Banco Central Europeo, "riesgo sistémico sigue matando a riesgo moral". Este principio nos indica que la autoridad monetaria europea continuaría proveyendo de liquidez a los sistemas financieros de la periferia europea a pesar del juicio de las calificadoras y en pos de minimizar el contagio financiero a los "peces gordos" de Europa (España e Italia). Para esto debería sortear nuevamente algunas normas en caso de que las calificadoras cumplan con su amenaza.Evidentemente, una salida menos costosa sería pedirle a las calificadoras que resignen un tanto de "rigurosidad" y "transparencia" a la hora de dar su veredicto. Después de todo, en la fase alcista del ciclo económico mundial no titubearon a la hora de calificar como "AAA" los paquetes compuestos por títulos hipotecarios subprime que, tiempo después, gatillaron la explosión de la burbuja inmobiliaria en el 2008.

