Competitividad empresarial
Muchos factores condicionan la competitividad. Los candidatos debieran tener una posición clara al respecto. Nadin Argañaraz.
Repasando artículos de divulgación escritos en los últimos años, encontré uno sobre competitividad que escribí en agosto de 2005. Me llamó la atención volver a leer las líneas con las que finalizaba: "Sería desalentador que teniendo una gran oportunidad para encontrarlo desde la política pública y desde la micro de las empresas, se la desaproveche". El punto central era que el tipo de cambio real alto ofrecía una gran oportunidad para encontrar un sendero de competitividad sostenible en el tiempo. La estabilidad macroeconómica de aquellos años era una condición necesaria pero no suficiente para lograr que las empresas argentinas transiten por un sendero de competitividad creciente y sostenible, entendida como la capacidad de ganar porciones crecientes del mercado internacional.A más de cinco años de ese escrito, uno puede concluir que más allá del excelente comportamiento que ha tenido el nivel de actividad de las empresas en el período, hoy vuelve la discusión sobre las bases que sustentan la competitividad internacional de nuestro aparato productivo y sobre su grado de sostenibilidad.Una evidencia clara de "competitividad revelada" para una economía, es el comportamiento de la participación de sus exportaciones en el total mundial. La evolución de la participación de las exportaciones argentinas en las exportaciones mundiales muestra que de un 0,39 por ciento en 2005 se pasó a 0,44 por ciento en 2009 (último dato disponible). En 1980 la relación era 0,41 por ciento. O sea, en casi 30 años no hubo grandes cambios, independientemente de las variaciones que ha tenido el tipo de cambio real. Se podría decir que siempre le vendemos al mundo lo que el mundo decide comprarnos. Si se compara el desempeño argentino con el brasileño, se ve que de un 1,14 por ciento en 2005, el país vecino pasó a un 1,21 en 2009. Lo que los datos revelan es que, a pesar del favorable entorno macro, los indicadores de "competitividad revelada" no presentan un desempeño satisfactorio para nuestro país. Siendo 2011 un año electoral, las propuestas de los candidatos de los tres niveles de gobierno debieran tener claramente definido el cómo se va a potenciar la búsqueda de un entorno competitivo sostenible. Este año la inflación seguirá deteriorando la competitividad cambiaria, potenciando aún más las falencias de competitividad existentes. Los costos salariales, medidos en dólares, seguirán creciendo.Si además se adiciona, por ejemplo, el hecho de que al no poder ajustar balances por inflación, la alícuota efectiva argentina del impuesto a las ganancias supera al 35 por ciento, se concluye que son varios los factores que condicionan la competitividad.El desafío nuevamente está planteado. El punto es que no se trata de un ejercicio teórico, sino que están en juego puestos de trabajo reales. Y lo lamentable es que el paraguas del tipo de cambio real alto ya prácticamente es historia.
*Presidente del Iaraf.

