China: el desafío de la próxima década
Las señales de desaceleración del crecimiento chino que ponen en jaque la performance de los precios de las materias primas y el dinamismo del mundo emergente, esconden el agotamiento de un modelo de crecimiento basado en la mano de obra barata.
Las señales de desaceleración del crecimiento chino que ponen en jaque la performance de los precios de las materias primas y el dinamismo del mundo emergente, esconden el agotamiento de un modelo de crecimiento basado en la mano de obra barata. En China, el excedente estructural de mano de obra barata que migra del campo a la ciudad (unas 15 millones de personas al año) le dio margen a la política para organizar en el contexto de una economía planificada, un modelo de crecimiento dinamizado por una estructura de salarios bien bajos que maximizó las ganancias de competitividad.Las altas tasas de ahorro resultantes de este esquema de precios relativos –incentivado también por su Banco Central a que compró todos los dólares para mantener subvaluada la moneda–, permitieron financiar un proceso sistemático de aumento de las inversiones.De todas formas, la baja productividad asociada a la sobreinversión en combinación con el intento de aminorar la suba del endeudamiento de la economía, implica una señal de agotamiento del modelo. Más allá de la multiplicación por 16 del ingreso per cápita en China en los últimos 20 años, los 7.300 dólares actuales están aún muy lejos de los de las economías avanzadas (45 mil dólares per cápita por año) e incluso de los países de desarrollo intermedio (entre 10 mil y 15 mil dólares). En algún momento, y a medida que el excedente de la fuerza de trabajo se vaya agotando, el modelo chino necesitará virar hacia un nuevo equilibrio con inversiones en sectores más productivos y con mayor consumo interno a partir de una mejora en la participación de los salarios en el ingreso total, en una economía con una moneda más fuerte.
*Directora y economista de Estudio Bein & Asociados

