Cada cuatro años, ¡eureka!
Tratándose de un Gobierno que tardó cuatro años en darse cuenta de la brutal discriminación regional que generó con su reparto de subsidios en servicios públicos en desmedro de todos los habitantes del país, no sorprende que empresas distribuidoras estén colgadas del pincel. Adrián Simioni.
Tratándose de un Gobierno que tardó cuatro años en darse cuenta de la brutal discriminación regional que generó con su reparto de subsidios en servicios públicos en desmedro de todos los habitantes del país, no sorprende que empresas distribuidoras como Epec, en Córdoba, o su gemela EPE, en Santa Fe, estén colgadas del pincel. Hasta ahora, nadie les dijo qué tendrán que hacer. Es el interior. A quién le importa. Por eso, no saben qué decirles a sus clientes, que han visto incrementarse sus facturas en estos años y ahora se aprestan a sufrir diversos ajustes.Para que quede claro: en el caso de la energía eléctrica (los del agua y el gas son distintos), durante todos estos años el Gobierno subsidió el costo de generar energía en todo el país. Pero en el Gran Buenos Aires, donde operan Edenor y Edesur, también subsidió la distribución del fluido.Por eso en Córdoba o Santa Fe la factura de la luz fue aumentando en estos años (y en Córdoba subirá un 28 por ciento extra para marzo).Lo lógico sería que primero se eliminara por completo el subsidio a la distribución, con lo que se resolvería la inequidad regional. Pero es probable que darse cuenta de esto les lleve otros cuatro años.

