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Zelaya pide "garantías de libertad" para volver a Honduras

El presidente derrocado dijo que el gobierno de Lobo es "continuista" de la dictadura instalada por Roberto Micheletti.

20 de agosto de 2010 a las 10:36 a. m.
Agencia Télam
Zelaya pide "garantías de libertad" para volver a Honduras
ZELAYA. Visitó a Madres de Plaza de Mayo.

El derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, ratificó que está luchando "por regresar al país con garantías de libertad", y advirtió que el gobierno de Porfirio Lobo quiere "que regrese bajo la represión de la misma gente que me sacó (en el golpe de Estado del 28 de junio de 2009)".

En tren de marcar diferencias con el gobierno de su país, Zelaya, quien está en Buenos Aires participando del Foro Social de San Pablo, recordó en diálogo con Télam que él garantizó un salario mínimo "que cubriera las necesidades del trabajador y su familia", mientras que ayer fueron reprimidos en Tegucigalpa trabajadores que reclamaban mantener esa conquista.

"El salario mínimo debe cubrir, por lo menos, la canasta básica de alimentos para una familia de cinco personas, y eso fue lo que nosotros hicimos", respondió Zelaya a Télam, en alusión al importante aumento del sueldo mínimo que dispuso su gobierno (enero de 2006-28 de junio de 2009).

Reconoció, tras una charla en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), que "esto trajo una gran conmoción en el empresariado", porque, dijo, "ellos ven al obrero como un número de sus finanzas, no como una persona que tiene que sobrevivir".

En ese sentido, agregó, que "la lucha por el salario mínimo (que se está llevando adelante en Honduras) es una lucha digna y justa de la clase trabajadora".

En Tegucigalpa. Por contraposición, efectivos policiales del grupo de elite Cobra, lanzaron ayer gases lacrimógenos y bastonazos -según algunos testigos también hubo disparos de armas de fuego- contra centenares de obreros de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (Cuth) que mantenían bloqueada una carretera en Choloma, al norte del país, en reclamo del aumento del salario mínimo y contra la flexibilización laboral.

La protesta, parte de una jornada nacional de movilización y paso previo a fijar fecha a una huelga general, fue masiva en Tegucigalpa, según reportó el diario local Tiempo.

Ataques a periodistas. El diario también destacó el ataque que sufrieron los periodistas: "Agentes policiales agredieron físicamente a un reportero y un fotógrafo de Tiempo para que éste no tomara las fotografías en el momento que uniformados golpeaban a ciudadanos detenidos".

En tanto Zelaya, que participa del Foro Social de Sao Paulo, ratificó su deseo de regresar a Honduras "con garantías de libertad", pero el gobierno de Lobo quiere que regrese "bajo la represión de la misma gente que me sacó".

"Los mismos magistrados que contribuyeron al golpe, que son confesos, quieren ser mis jueces; prácticamente como poner un verdugo para que sea tu juez", dijo el ex presidente hondureño.

Continuidad. Consultado por esta agencia sobre su caracterización del actual gobierno de su país, lo definió como continuista de la dictadura instalada por el golpe y encabezada por Roberto Micheletti.

"Por sus frutos los conocereis, dice la Biblia", señaló, y agregó que "los miembros de su gabinete son los mismos que participaron del golpe de Estado, está la misma Corte (Suprema de Justicia), los mismos militares; entonces, que puedo esperar de ellos".

Con Kirchner. Zelaya informó, también que esta noche se encontrará con el secretario de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), Néstor Kirchner, para hacerle entrega de las conclusiones del Foro de Sao Paulo, que instaló el rechazo al golpismo en Honduras como una de sus conclusiones principales.

En mayo, cuando el derrocado mandatario visitó Buenos Aires como invitado a los actos del Bicentenario de la Argentina, informó a esta agencia que le presentó al secretario de la Unasur su "plan de pacificación y reconciliación" en Honduras.

Ese plan, negociado hasta ahora sin éxito, incluía su regreso sin causas penales pendientes, en realidad, parte de una persecución política encubierta.