Temas del día:

Un cura reza para que Sarkozy sufra un infarto y no expulse más gitanos

El sacerdote de una parroquia de Lille admitió que ora para que una crisis cardíaca le impida al presidente francés seguir la "guerra" antiinmigrantes.

23 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE y AP
Un cura reza para que Sarkozy sufra un infarto y no expulse más gitanos

París, Ciudad del Vaticano. El padre Arthur Hervet, de una de las parroquias de la ciudad de Lille (al norte de Francia), reconoció ayer públicamente que reza para que el presidente de su país, Nicolas Sarkozy, tenga una crisis cardíaca que le impida seguir adelante con su "guerra" contra los gitanos.

"Rezo, les pido perdón, para que el señor Sarkozy tenga una crisis cardíaca", declaró ayer a la prensa el sacerdote, de 71 años, tras oficiar la habitual misa dominical.

"No sé qué más hacer para frenar esta guerra", agregó el padre Arthur, muy conocido en la zona por su apoyo a la comunidad gitana, para la que ha recaudado fondos con los que adquirir tiendas de campaña, alimentos o ropa.

Desde que comenzó la ofensiva de Sarkozy contra este grupo de inmigrantes, con la desmantelación de campamentos ilegales por todo el país y la deportación de los evacuados, el cura se mostró contrariado. "No sé qué hacer", añadió ayer.

Por la misma situación que ha denunciado, el sacerdote ha decidido también devolver al gobierno galo una medalla al mérito con la que había sido condecorado y se ha dirigido al ministro del Interior, Brice Hortefeux, para reprocharle el hecho de que no conozca la "deplorable" situación en la que viven los gitanos que se instalan en Francia.

Mensaje del Papa. Mientras, el papa Benedicto XVI recalcó ayer que los textos litúrgicos recuerdan que todos los hombres están llamados a la salvación y que ésta es también una invitación para saber acoger la legítimas diferencias humanas, después de que Jesús viniera para reunir a los hombres de todas las naciones e idiomas.

El Pontífice así lo manifestó tras el rezo del Ángelus dirigiéndose a los peregrinos de lengua francesa que asistieron al patio central de la residencia de los papas de Castel Gandolfo, al sur de Roma, donde el jefe de la Iglesia pasa el verano.

Las palabras del Papa parecieron tener como marco de referencia la deportación de gitanos que ha emprendido Francia a través de la "repatriación asistida".

Durante el Ángelus, el Papa subrayó también que "Dios rebaja a los soberbios y a los poderosos de este mundo y eleva a los humildes" y precisó que la Virgen María es un claro ejemplo de esta "verdad evangélica.

Benedicto XVI recordó que en la jornada de ayer la liturgia invitaba a venerar a la Virgen María con el título de "Reina", cuando se cumplían ocho días de la festividad de la Asunción, e hizo hincapié en el pasaje del Evangelio en el que Jesús afirma: "Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos".

El Papa pidió además la mediación de la Virgen para que favorezca la paz. "Especialmente allí donde prevalece la absurda lógica de la violencia, con el fin de que todos los hombres comprendan que en este mundo debemos ayudarnos los unos a los otros", invocó.