Tras revés en el Senado, Dilma juega su última carta en la OEA
Diputados del PT apelaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Piden frenar el juicio político, que ayer avanzó hacia su instancia final en la Cámara Alta.
Brasilia. Legisladores del Partido de los Trabajadores (PT) y otras personalidades decidieron jugar ayer la que podría ser la última carta en favor del regreso de Dilma Rousseff al Palacio del Planalto. Solicitaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) una decisión urgente que frene el juicio político contra la presidenta. Rousseff, separada de sus funciones de mandataria el 12 de mayo pasado, sufrió en la madrugada de ayer un duro revés en el Senado, que dio curso al trámite de juicio político por 59 votos contra 21 y puso a la jefa de Estado al borde de la destitución definitiva. Conscientes de su debilidad política en el Senado y con escasas chances de revertir el resultado en la votación decisiva sobre el destino de Rousseff, que tendría lugar a fines de agosto, diputados del PT apostaron a la carta internacional. Su estrategia es denunciar un "golpe de Estado" contra la mandataria, con el argumento de que el Superior Tribunal Federal de Brasil (STF) no respetó todo su derecho de defensa. "Estamos viviendo un golpe de Estado con la participación de la Cámara de Diputados, el Senado y la omisión del Poder Judicial, y es por eso que buscamos auxilio institucional en la Comisión Interamericana", dijo Waldir Damous, diputado del PT y reconocido jurista, al lado de sus pares Paulo Pimenta y Paulo Teixeira.El pedido tuvo la colaboración del jurista argentino Damián Loreti, dijo a la agencia Télam un portavoz parlamentario. Según la presentación hecha a la comisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) por los diputados del PT, en la cual Dilma aparece como víctima, el STF "se ha apartado de sus mandatos". Uno de los argumentos es que no se respetaron las garantías de defensa ni fueron tomadas en cuenta para la acusación las opiniones de especialistas y autoridades que no vieron delitos de Rousseff en la ley fiscal, por la readecuación presupuestaria realizada en 2015."Dilma no cometió delitos, no es investigada en ningún tribunal del país. El juicio político ocurrió por una venganza, en un claro caso de obstrucción de la Justicia", dijo el diputado Teixeira.La denuncia incluye el denominado "desvío de finalidad". Este argumento se funda en que, en diciembre, el entonces titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, acogió la denuncia contra Rousseff a pedido del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), actual socio del presidente interino Michel Temer, porque el gobierno de Dilma se negó a protegerlo de las investigaciones por corrupción que lo tienen como actor principal."Le pedimos a la Comisión Interamericana que restituya inmediatamente la normalidad democrática de acuerdo con tratados internacionales firmados por Brasil", dice la presentación.Rousseff está acusada de maniobras de "pedaleadas fiscales", consideradas habituales en todas las gestiones, a través de la morosidad para cumplir con la banca pública y emitir decretos que alteraban los gastos.Janaína Paschoal, abogada del PSDB, al que pertenece el canciller interino José Serra, otro aliado de Temer, dijo ayer que el PT "está exponiendo al país de manera irresponsable ante el mundo con sus denuncias". "No hubo ningún atentado a los derechos fundamentales de la presidenta, no hubo ningún atentado a la democracia", sostuvo.Ayer a la tarde se especulaba con que el día del veredicto final para Rousseff en el Senado sea el 29 de agosto, después de los Juegos Olímpicos de Río 2016 y antes de la cumbre del G-20 en China, tal como desea Temer."La votación ocurrió dentro de lo calculado", dijo Temer a sus colaboradores al ver ayer el resultado que elevó el proceso de Rousseff a juicio de destitución. Para la destitución se requiere el voto de 54 de los 81 miembros del Senado.
Temer celebra a cuenta
Números.
A favor del informe acusatorio contra Dilma se pronunciaron en la madrugada de ayer 59 senadores y para destituir a Rousseff en la próxima fase del proceso se necesitan 54.
Festejo del vice.
El presidente interino, vice al que Dilma acusó de traidor, celebró el resultado de la votación. Hace días fue acusado por el empresario Marcelo Odebrecht de haberlo recibido en su despacho para acordar una donación ilegal de 3,1 millones de dólares para su partido, el PMDB.

