Paraguas contra el olvido y la negación
La consigna, que no se olvide a los cientos de miles de masacrados en el primer genocidio del siglo 20. Marcelo Taborda.
Bajan por Obispo Trejo hacia el punto más céntrico de la ciudad. En el mediodía soleado del viernes de otoño, universitarios que forman fila para almorzar en el comedor de la UNC, alumnos del Monserrat que acaban de terminar su semana de clases o estudiantes de Derecho que pueblan las mesas de los bares circundantes, miran de reojo al grupo, ordenado y compacto, que esgrime sus paraguas negros en este día sin lluvia.
La explicación de la silenciosa marcha se despliega en forma de pancarta sostenida por dos jóvenes a la altura de la Compañía de Jesús. "Ayer fue tortura, hoy negacionismo", reza el cartel con la alusión al año 1915, el de la tragedia del pueblo armenio.
Como cada año, la comunidad Armenia, en este caso la de Córdoba, libra su propia batalla contra el olvido, en un mundo donde las noticias de hace media hora suenan viejas, después de haber sido disparadas y repetidas una y mil veces desde las plataformas de los nuevos medios.
Con paso lento pero firme. En medio de ese vértigo, resulta hasta extraño y conmovedor verlos pasar a los más viejos con ropa casi de luto y a los más chicos, enfundados en su uniforme del Instituto Manuel Belgrano, el colegio de la colectividad. Todos con la misma consigna: que no se olvide a los cientos de miles de masacrados en el primer genocidio del siglo 20, que Turquía asuma su responsabilidad y que el mundo entero reconozca esta parte oscura de su historia.
Los otoños argentinos están cargados de fechas que invitan a hacer un ejercicio consciente de memoria, para no olvidar horrores que algunos interesados intentan borrar. La comunidad judía acaba de recordar a los seis millones de muertos del Holocausto y de advertir sobre aquellos que pretenden negar lo ocurrido o tergiversarlo minimizando las cifras, como si ello atenuara los horrores del nazismo.
También en otoño, en Argentina, todavía hay quienes ponen reparos o ignoran la importancia de la instauración de la fecha evocativa del 24 de marzo, para que la memoria activa impida repetir la tragedia que se saldó con miles de desaparecidos, aunque haya quienes repitan que "no fueron tantos", como si ello expiara las culpas de los dictadores y sus cómplices con y sin uniforme.
En el acto del viernes en la Plaza San Martín, los armenios cordobeses desplegaron otro cartel agradeciendo el reconocimiento que nuestro país hizo de un hecho que gobiernos poderosos del planeta esquivan por presiones o mezquinos intereses.
Con el "Día de la Acción por la tolerancia y respeto entre los pueblos" Argentina convalidó la pelea contra el olvido que llevan adelante miles de personas cada 24 de abril. Un olvido que alimenta la negación de la verdad y estimula el silencio con que el mundo asiste impávido a los genocidios del siglo 21 en otras partes del planeta.
Contra todo ello se abrieron los paraguas negros del viernes, mientras el sol de otoño cordobés templaba los recuerdos y emociones de una comunidad entera.

