Otra ola de atentados deja su estela letal en suelo iraquí
Una cadena de ataques dejó al menos 42 muertos y 141 heridos, y evidenció la frágil seguridad de un país devastado.
Bagdad. Una nueva ola de atentados azotó ayer Irak, causó al menos 42 muertos y volvió a poner en evidencia la frágil situación de la seguridad en el país árabe tras la retirada de las tropas estadounidenses en el mes de diciembre pasado. Al menos 42 personas murieron y otras 141 resultaron heridas en una cadena de atentados perpetrados, en su mayoría, contra servicios de seguridad en zonas de la capital y el norte de Irak. Una fuente de seguridad aseguró que dos coches bomba y un artefacto explosivo estallaron de manera simultánea en el centro de la ciudad de Kirkuk (al norte), y tenían por objetivo patrullas de la policía. Como resultado de esas explosiones, en un barrio militar y el centro de la ciudad, cuatro agentes murieron y 24 resultaron heridos de gravedad.Además, cuatro personas perdieron la vida y otras seis, entre ellos un oficial de la policía, fueron heridas en un ataque con mortero contra una comisaría en Al Malah, 30 kilómetros al noroeste de Kirkuk.Mientras, en la ciudad de Al Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar, dos coches bomba estallaron al paso de una patrulla policial, lo que causó la muerte de tres policías y heridas a otras ocho personas, dijo una fuente de seguridad.En otro atentado, esta vez en la localidad de Faluya, 50 kilómetros al oeste de Bagdad, un agente de la policía murió y otros dos resultaron heridos por el estallido de una bomba colocada en su vehículo. Además, un grupo armado dinamitó la casa de un oficial de la policía, lo que causó heridas a dos miembros de su familia.Una fuente del Ministerio del Interior iraquí informó, por su parte, que al menos 30 personas murieron y otras 99 resultaron heridas en otra serie de atentados cometidos en diferentes puntos de Bagdad y en las provincias de Salahedin y Diyala, al norte de la capital.Entre estos últimos atentados, uno fue cometido en el barrio Al Tayi, 20 kilómetros al norte de Bagdad, donde un suicida hizo explotar el cinturón de explosivos que llevaba adosado al cuerpo, matando a cinco personas e hiriendo a nueve.También en el norte de la capital, en el barrio de Al Kazimiya, tres personas perdieron la vida por la explosión de un coche bomba cerca de un hotel que acoge a visitantes chiítas. El ministro de Sanidad iraquí salió ileso de un intento de asesinato con un coche bomba que explotó al paso de su convoy por la calle Haifa, hecho en el que murieron dos guardaespaldas.El gobierno iraquí acusó a los grupos vinculados a Al Qaeda de intensificar ataques para ganar visibilidad mediática y respaldo financiero.
Presidente afgano repudia fotos
Imágenes repugnantes. El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, condenó ayer las fotografías que muestran a soldados estadounidenses posando junto a los restos sangrientos de tres atacantes suicidas, y calificó las imágenes de "repugnantes".
Espiral temida. Karzai también advirtió en una declaración que "incidentes similares de naturaleza odiosa" en el pasado provocaron reacciones indignadas de los afganos, incluso protestas violentas que dejaron docenas de muertos. "Es un acto detestable tomar fotos con partes del cuerpo humano y compartirlas con otros", dijo el presidente.
Decisión editorial. Las fotos fueron publicadas el miércoles por Los Angeles Times, quien defendió su decisión editorial, pese a las sugerencias en contra del Pentágono. Una imagen muestra a miembros de la División Aerotransportada 82 que posan junto con policías afganos sosteniendo las piernas cortadas de un atacante suicida.
Más rechazo. La Casa Blanca calificó de "reprensibles" las fotos, un nuevo episodio en una cadena de incidentes bochornosos para los militares estadounidenses, durante una guerra cuyo éxito dependería en buena medida de ganarse la confianza del pueblo afgano.
Muchos golpes. En los últimos meses, las tropas estadounidenses se han visto involucradas en controversias como la quema de ejemplares del Corán, además de orinar sobre cadáveres de afganos, junto con la matanza de 17 civiles, en su mayoría mujeres y niños, a manos de uno de esos soldados.

