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México queda cerca

Periodistas mejicanos aseguran que el dinero del narcotráfico es tan importante para la economía del país que, sin él, el actual sistema colapsaría.

07 de diciembre de 2014 a las 12:29 a. m.
Redacción La Voz
México queda cerca

Hay palabras desafortunadas, de las que el autor se arrepiente toda la vida. ¿Estará arrepentido el presidente mejicano, Enrique Peña Nieto, de lo que dijo la semana última en Acapulco? Allí, en el mismo estado en el que murieron seis estudiantes, seis fueron gravemente heridos y otros 43 desaparecieron, dijo que había que superar el dolor y salir adelante. "Quiero convocar a la sociedad guerrerense para que con su capacidad, con su compromiso con su estado, con su comunidad, con sus propias familias hagamos realmente un esfuerzo colectivo para que vayamos hacia adelante y podamos superar este momento de dolor", dijo el mandatario, utilizando la primera persona del plural que en realidad no lo representa.Cuando dijo esas palabras, el lugar en el que hablaba en Acapulco, a 200 kilómetros de Iguala, donde ocurrió la tragedia, estaba custodiado por patrullas de policías federales y 1.300 militares con al menos dos tanquetas.Además, el acto fue durante la inauguración de un puente afectado por un huracán en 2013. Es decir que más de dos meses después de ocurrido el crimen de Iguala, llegó hasta el estado de Guerrero por una cuestión muy secundaria al asesinato y desaparición de los estudiantes.Como pasó en Argentina después de Cromañón, o de la tragedia de Once: distintos signos políticos, idénticas actitudes.También, como es común en Argentina, Peña Nieto relanzó un "plan de desarrollo" para el estado de Guerrero que ya había sido anunciado un año atrás.La respuesta a sus palabras fue el silencio. "Lo aplaudieron algunos miembros de su gabinete", detalla una nota de Univisión sobre el acto en Acapulco. El crimen Hay que recordar cómo empezó todo. Un grupo de estudiantes de Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, del pueblo de Ayotzinapa, todos provenientes de hogares humildes e identificados mayoritariamente con ideas políticas de izquierda, viajaba en un ómnibus hasta la ciudad de Iguala, la tercera más importante del estado de Guerrero, donde iban a participar de una manifestación para reclamar más fondos para su escuela.El ómnibus fue interceptado por la policía local. En un incidente confuso, seis de los estudiantes murieron, otros seis fueron heridos y los 43 restantes fueron entregados a un grupo de sicarios del cartel Guerreros Unidos que habrían asesinado a los jóvenes y quemado los cuerpos. Aparentemente, los sicarios habrían actuado por orden del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, vinculado, al igual que su mujer, a Guerreros Unidos. Ambos están detenidos y son un ejemplo más de cómo el narcotráfico coopta voluntades en todos los estamentos políticos.¿Qué motivo podría tener el matrimonio para entregar a los jóvenes a los sicarios?Aparentemente para enviar un mensaje a grupos guerrilleros como el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, enfrentado a los narcos y que recluta a sus miembros precisamente entre las escuelas rurales. Terribles hallazgos Apenas trascendió la matanza, las investigaciones dieron con varias fosas clandestinas en las que había 28 cadáveres. Pero las autoridades dijeron que no pertenecían a los estudiantes, como si eso fuera una buena noticia. Las fosas comunes ya han dejado de ser noticia en México, como los cadáveres decapitados, las ejecuciones masivas y los ahorcados que cuelgan de los puentes. El poeta Javier Sicilia, cuyo hijo Juan Francisco fue asesinado por los narcotraficantes, dijo que Peña Nieto no tiene corazón y que le falta inteligencia política.Lo del corazón ya se lo había dicho en 2012, cuando el actual presidente era candidato por el PRI, y todavía no había pasado lo que pasó.También dijo que no son 43 los desaparecidos, sino 20 mil, aunque esta cifra, como la de los asesinatos a manos de narcos, policías, militares y grupos parapoliciales, no esté para nada clara, como tampoco la de funcionarios de todo nivel que responden a las distintas mafias.Lo que sí está claro es que el crimen organizado es capaz de todo, y los militares que lo combaten, también, aunque los crímenes de los primeros eclipsan a los de los segundos.El poeta Sicilia también había advertido en su momento que el expresidente Felipe Calderón (del Partido Acción Nacional) había abierto el infierno cuando decidió militarizar la lucha contra el narcotráfico y que el Partido Revolucionario Institucional (PRI, hoy en el poder) estaba equivocado si creía que podía administrarlo.Rafael Barajas y Pedro Miguel, periodistas del diario La Jornada , sostienen (y no son los únicos) que el dinero del narcotráfico es tan importante para la economía de México que, sin él, el actual sistema colapsaría.Tan drástico es el panorama que pintan que definen a su país como un narco Estado terrorista. Militares contra narcotraficantes y corrupción del más alto al más bajo nivel. El peor de todos los mundos posibles.En una nota publicada en la última edición en inglés de Le Monde Diplomatique , ambos citan un estudio estadounidense mejicano que asegura que los carteles son responsables de un ingreso de divisas que va de los 19 mil millones a los 20 mil millones de dólares anuales en concepto de dinero de la droga sólo de Estados Unidos.La misma fuente calcula entre 25 mil millones y 40 mil millones los ingresos globales por narcotráfico, lo que supera ampliamente a los ingresos por exportación de petróleo, por ejemplo.Son malas noticias para los mejicanos, pero también para todos los que miran con indiferencia y creen que México queda suficientemente lejos.