Los sindicatos marcharon contra Sarkozy
El gobierno galo propone retrasar la edad de jubilación de los 60 a los 62 años. La medida provocó las más numerosas marchas del año en todo el país.
París. A las cuatro de la tarde, en la Asamblea Nacional de París, el ministro de Trabajo, Eric Woerth, tomó la palabra para iniciar uno de los debates más importantes de la legislatura, el que retrasa dos años la jubilación de los franceses. A la misma hora, unos kilómetros más al este, en la Place de la Bastille, un viejo izquierdista, Lucien Legrand, en medio de una multitud que se manifestaba para protestar por esa reforma, aseguraba: "No todo está jugado todavía".La puja ya está en marcha entre los sindicatos, decididos a que Sarkozy retire esa ley que consideran injusta, y el gobierno, personificado en Woerth, que considera la medida inevitable.Los sindicatos avisaron de que la protesta de ayer iba a ser masiva e histórica. Y cumplieron. La jornada de protesta se saldó con cortes de transporte público, sobre todo en los trenes, con vuelos anulados y falta de atención pública.Las marchas fueron las más multitudinarias en lo que va del año. En toda Francia, salieron a la calle, según los sindicatos, más de tres millones y medio de personas, medio millón más que en la anterior jornada de protesta, celebrada el 24 de junio.El ministerio del Interior contabilizó 1.150.000 personas, 300 mil más que las que contó en junio.Más allá de las cifras, lo cierto es que la crítica crece y que, al menos en París, las avenidas que unen la Place de la Republique con la Place de la Bastille fueron incapaces de contener a la gente.Además de sindicalistas, había funcionarios, militantes del Partido Socialista, del Partido Anticapitalista, miembros de organizaciones de todo tipo, asociaciones feministas, de profesores y de médicos, comités de apoyo a inmigrantes sin papeles y ciudadanos de a pie que no están dispuestos a renunciar a un derecho que instauró, a principios de los '80, el presidente socialista François Mitterrand, cuando adelantó la barrera de la jubilación a los 60 años.Todo lo resumía un afiche pegado a un palo que enarbolaba una mujer y que rezaba: "Cuarenta años trabajan.do es suficiente". En el otro frente. Mientras los sindicatos mostraron su poder en la calle, en la Asamblea Nacional el ministro Woerth jugó la carta del político que apela al sentido común y aseguró que para mantener el ritmo de las pensiones y hacer frente a la mayor esperanza de vida es necesario trabajar más. "No existen las fórmulas mágicas", afirmó. Recordó los principales puntos de la reforma: se retrasará de 60 a 62 años la edad legal de jubilación. Además, el tiempo necesario para cobrar la pensión completa sube de 40 años a 41 y tres meses.Asimismo, el trabajador que no cotizó el tiempo necesario para cobrar esa pensión máxima deberá jubilarse a los 67 años y no a los 65, como ahora.

